Pasamos nuestra primera noche en el medio de la selva en el Parque Nacional Canaima después de un día a los “Saltos”.

Enero 2008

Parque Nacional Canaima, Venezuela

Nos levantamos 6 y media, cuando el sol recién despunta, con nuestras espaldas doloridas por dormir en hamacas, bah dormir es un decir porque los atronadores ronquidos del “mitad hombre mitad oso” hizo que no pegáramos ni un ojo en toda la noche. Al salir el grupo se divide en dos y por suerte quedamos con diez jóvenes venezolanos y dos españoles todos con muy buena onda y ganas de divertirse. Rápidamente nos subimos a la curiara (canoa larga y angosta) y partimos por ese río de cobre, que con las olas larga destellos color caoba. Mientras navegamos, nos seguimos enamorando de la vegetación que nos rodea, del aroma de la hierba, de los sonidos de los pájaros, de poder respirar ese aire de libertad y paz. Cada tanto la canoa tiene que virar bruscamente porque en medio de las aguas aparecen rocas como guardianes de la naturaleza.

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

A la vuelta de un recodo podemos ver el Auyantepuy, una inmensa pared de piedra, como una montaña cortada en forma vertical y allí, a lo lejos, el Salto del Ángel,la cascada más alta del mundo con 979 metros de altura y una de las razones por la que viajamos hasta aquí.

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Parque Nacional Canaima, Venezuela

Amarramos nuestra embarcación en una playa de piedras grises y caminamos hasta nuestro nuevo campamento para almorzar, rústico, con hamacas colgando, sin paredes y con un sector con una larga mesa de madera.  Tiempo después iniciamos el ascenso entre enormes raíces que surcan el camino y hacen que nunca puedas pisar con comodidad, entre rocas, árboles y palmeras.

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Tras una hora de caminata finalmente llegamos al mirador del Salto del Angel. Allí, frente a nuestros ojos y muy cerca el agua se desliza en caída libre desde lo alto del tepuy. Es un acantilado filoso con una vista excelente, la catarata es tan larga que casi que no entra en las fotos. Caro pasea por el borde de piedra que da al vacío como si estuviera en el  living de su casa y yo que no puedo dejar de pensar como le explico a sus padres que su hija se me cayó de un acantilado en la selva venezolana.

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Seguimos camino, el calor es agobiante y nuestras piernas cada tanto flaquean, pero salimos al ojo de agua salvador, cristalino y helado donde vierte sus aguas el Salto del Ángel. Está verdaderamente helada, yo disfruto con el paisaje, Caro no puede dejar pasar la oportunidad de sumergirse bajo la fuerza de la catarata aunque se le congelen los huesos.

La vuelta es dura y cansadora, nuestro guía camina a un ritmo de atleta y nosotros atrás tratando de no perderle pisada. En la mayor parte del camino el cielo casi que no se ve, quizás algunas nubes que piden permiso para pasar entre los árboles.

Salto del Ángel, Parque Nacional Canaima, Venezuela

Luego de un descanso reparador a la sombra del campamento, armamos un partido de futbol mixto en un claro cercano. Caro y yo, uno de los españoles y uno de los guías contra tres venezolanos y el otro español. El partido es a cara de perro, divertido, jugado con todo, con continuas y peligrosas búsquedas del balón entre puntiagudas plantas caribeñas. Definido con “el que hace el gol gana…” y después chapuzón perfecto en el río. Tras la cena, entre velas, todos sentados a una larga mesa de madera, nuestros amigos venezolanos empiezan a sacar botellones de ron Santa Teresa de tres litros. Risas, anécdotas…lo maravilloso de los viajes es que te permite conocer personas increíbles que en unos pocos minutos parecen amigos de toda la vida.

Parque Nacional Canaima, Venezuela

Afuera la selva está tranquila, sólo el sonido de pájaros e insectos y una brisa cálida que se filtra y mueve las llamas de las velas. Junto a los botellones comienzan a agruparse filas de chupitos vacios que uno a uno van llenándose con ron. Es una tradición venezolana jugar “Cultura chupística quiere saber… “ nos dice uno de los chicos, ¿quieren participar? Caro me dice que en Argentina le decimos “Barquito cargado”, yo en mi vida había escuchado ese nombre, pero como no nos gusta romper con las tradiciones, nos sumamos al juego. Uno a uno se proponen temas y el que se equivoca, fondo blanco de un chupito de ron. El último que acaba de tomar abre la nueva ronda con otra propuesta temática que puede ser sobre cualquier cosa. Desde películas en las que actuó Mel Gibson hasta Campeones mundiales de fútbol o Refranes: Mas vale pájaro en mano que cien volando; al que madruga dios lo ayuda; en casa de herrero cuchillo de palo; ehh esteee, esperen no me acuerdo. Fondo, fondo, fondo.. Nos reímos mucho, después de varias vueltas, a la mayoría ya le patinan un poco las palabras.  Cuando el tema es Danzas venezolanas, decimos que estamos en desventaja, no tenemos idea, entonces una pareja le muestra a Caro en vivo y en directo alguno de los bailes tradicionales del país y ella baila ya un poco borracha.

Parque Nacional Canaima, Venezuela

El ron sigue llenando los chupitos y Cultura chupística insiste con que quiere saber Personajes de los Simpson: uno tras otro: Homero; Lisa; Marge; Homer dice uno de los españoles. Lo miramos riendo, repetiste, tenés que tomar. ¡Pero coño en España se llama Homer, no Homero, pensé que eran dos diferentes! Más risas, más ron. Cuando a Caro le empieza a patinar un poco la lengua yo me ofrezco a cumplir con sus chupitos de multa…es una lucha. De a poco los soldados van cayendo y yéndose a dormir y al final sólo quedamos tres. Caro también va para su hamaca y unos minutos después la sigo yo. Cuando me voy a acostar la llamo para ver si está bien, en medio de la oscuridad en donde es difícil distinguir algo. Silencio. Me fijo y no está en su hamaca. La busco en el baño, en el resto del campamento y empiezo a temer que se haya ido para la selva. En un momento tropiezo con un pie, ¿Caro sos vos? ¿Qué hacés en el piso? Me tuve que bajar, la hamaca se estaba moviendo demasiado.

No te pierdas: Canaima, en busca de la catarata más alta del mundo.

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6 Comentarios

      • HOLA BUENAS COMO ESTÁN ME ENCUENTRO EN MEDELLIN COMO PUEDO HACER PARA VIAJAR AL SALTO DEL ÁNGEL TENGO 3 HIJOS MAYORES DE 10 AÑOS Y MI ESPOSO QUISIERA DARME LA OPORTUNIDAD DE LLEVARLOS A CONOCER AYA PERO NO SE COMO LLEGAR

        • Hola Keila, gracias por escribir! Una buena posibilidad para visitar el Salto del Angel es viajar hasta Ciudad Bolívar. Desde allí pueden contratar las excursiones al parque Nacional Canaima en donde está el salto del Angel, entre otros como Salto el Sapo.

          Saludos

  • Hola! Este blog ha sido de mucha utilidad para planear algunas cosas de nuestro viaje a la gran Sabana, gracias por compartirlo!

    Quería preguntarles si recuerdan a qué horas del día más o menos tomaron esta foto: http://periodistasviajeros.com/wp-content/gallery/salto-del-angel/0493.jpg (la del mirador del Salto Angel), fue en la mañana temprano? medio día? tarde? nos gustaría tenerlo en cuenta para sacar la mejor toma posible estando allá

    Saludos desde Colombia!

    • Hola Henry! Muchas gracias! Si la memoria no nos falla debe haber sido cerca de las 11 de la mañana. Salimos temprano caminando hacia Salto del Ángel por medio de la selva fue antes del mediodía! Si necesitás saber algo más escribinos que te ayudamos en lo que podamos! Saludos y suerte, es un viaje precioso!