Posición Geográfica Inicial: Darjeeling, India

Destino: Katmandú, Nepal

Nuestra Misión: llegar al aeropuerto de Bhadrapur en Nepal antes de las 14 hs para tomar un avión a Katmandú.

Recorrido y trámites: Darjeeling-Siliguri; Siliguri-Panitanki (la frontera); Realizar trámites de salida de India; Realizar visado de entrada en Kakarvita, Nepal; Llegar al aeropuerto Bhadrapur ubicado a 25 kilómetros del pueblo de Kakarvita.

Tiempo de viaje: En condiciones normales, 5 horas.

Dificultad del recorrido: Al principio moderada. A las tres horas difícil. A las siete horas muy alta.

Nuestro estado: Al principio expectante. A las 3 horas preocupado. A las siete horas deplorable.

Darjeeling, India, 25 de Marzo de 2013

Plantaciones de té y la ciudad de Darjeeling, India

Darjeeling, India

Empecemos por el principio. Nos levantamos a las seis de la mañana y en tiempo récord armamos valijas, nos vestimos bien abrigados, chequeamos documentos, pasajes y dinero, revisamos que nada se hubiera caído debajo de la cama, hacemos el check out y salimos.  Cada vez estamos mejor sincronizados, casi, casi como un par de relojitos suizos. Apenas está amaneciendo en Darjeeling, la bruma escala por la montaña y el frío cala los huesos. A pocos metros del hotel hay una parada de camionetas con destino a Siliguri, ciudad populosa ubicada al pie de las montañas y paso obligado en dirección a la frontera con Nepal. Le pagamos nuestros asientos al chofer y aguardamos, el sistema es el mismo en toda la India, hasta que el vehículo no se llene con sus diez espacios disponibles no arranca. (hablamos de espacios porque no se los puede llamar asientos).

Darjeeling al amanecer, India

Darjeeling al atardecer, India

Darjeeling, India

Mientras el vaho que sale de nuestras bocas empaña los vidrios esperamos y esperamos.  Pasa casi una hora hasta que a las siete y media se sienta el octavo pasajero, esperamos que no sea Alien, el conductor se apiada de todos nosotros. Todavía queda algo de espacio, seguramente irán subiendo más viajeros durante el camino.

Tráfico de Darjeeling, India

En el minibus camino a Siliguri desde Darjeeling

En el minibus camino a Siliguri desde Darjeeling

Lentamente avanzamos por el angosto camino de vistas maravillosas, entre bocinazos, tráfico muy pesado y camionetas con niños y niñas que visten impecables uniformes escolares. A medida que nos movemos entre tumbos, bamboleos y continuas miradas a nuestros relojes, ya no solo se han subido dos pasajeros más, sino también un tercero que se convierte en nuestro nuevo chofer.En realidad tuvimos dos choferes a la vez, compartían el mismo espacio de manejo. Casi que uno al volante y otro con la palanca de cambios. Así que somos once los que descendemos por el angosto desfiladero.

Camino de Darjeeling a Siliguri

El paisaje que se ve a lo lejos es encantador, pero difícil de apreciar por las curvas y contra curvas y el corazón que salta cada vez que se nos viene encima un camión lleno de garrafas o aparece una curva tan cerrada que no terminamos de decidir si nos convendría morir chocando contra la montaña o cayendo al vacío. ¿Qué dolerá menos? Cuando el camino empieza a agilizarse y comenzamos a tomar velocidad, de pronto nos detenemos frente a una casa. El conductor anuncia que se va a almorzar y que vuelve en media hora. ¡La paciencia que hay que tener!

Llegamos a Siliguri pasadas las once y caminamos los pocos pasos que nos separan de un nuevo grupo de camionetas que esperan completarse para partir hacia Panitanki,  pueblo de India en la frontera con Nepal. Allí nos toca esperar nuevamente y nuestro tiempo que se sigue consumiendo. En este caso no importan las súplicas de todos dentro del vehículo, recién salimos cuando somos once sardinas enlatadas. Siliguri es pobre, muy poblada, ruinosa, con vacas a cada paso, con el tráfico descontrolado y mucha basura en las calles.

Camioneta de Siliguri, India a Panitanki, en la frontera con Nepal

Camioneta de Siliguri, India a la frontera con Nepal

Siliguri, India

Siliguri, ciudad base de Darjeeling

Las vacas no nos dejan avanzar…

En teoría el viaje a Panitanki tendría que durar 45 minutos, pero termina siendo de 1 hora y cuarto. La camioneta nos tira, literalmente, en la oficina de migraciones de la India que se interna unos cincuenta metros fuera de la ruta y  andamos hasta allí para sellar la salida del país. Solo nosotros somos expulsados de la camioneta para hacer nuestro papeleo, la camioneta sigue destino Nepal con todos sus integrantes arriba. Nosotros suponíamos que nos llevaba hasta el pueblo de Kakarvita del lado nepalí. ¡Qué ilusos que somos!

El puesto de frontera es una construcción de madera, con tres hombres sentados en el frente y un soldado con un fusil al hombro. Las ventanas están abiertas y dentro un ventilador de pie rompe el silencio. Nos sentamos frente a un escritorio mientras un indio de camisa blanca y típicas maneras de empleado burocrático de cualquier parte del mundo, acomoda unas carpetas como si de ello dependiera su vida. Nos sonríe y le damos nuestros pasaportes, mientras vemos como los cuatro hombres se asoman por la ventana. El tiempo nos corre, hasta ahora nunca habíamos perdido un avión, no era nuestra intención debutar en el tema. El empleado analiza nuestros documentos, los mira, los ojea, todos sus movimientos son extremadamente lentos. Quizás intuye que está frente a una pareja de asesinos a sueldo del estilo del Señor y Señora Smith. Leexplicamos nuestra situación, que estamos perdiendo el vuelo, si puede agilizar un poco el tema… y esto en vez de hacerlo apurar, parece que lo vuelve mas lento todavía. Disfruta de su posición de poder, no hay duda. Nos da unos formularios para que los completemos, pero no se queda contento con el resultado, los tira y comienza a llenarlos él mismo. Mientras tanto nos hace preguntas del tipo “¿Cómo se dice policia en español?” o “¿Como se pronuncia Ciudad de Buenos Aires en ingles?”.  A esta altura nos invade la desesperanza, junto con la bronca. Todavía nos falta hacer la visa en la frontera de Nepal y luego llegar al aeropuerto y el funcionario indio que nos la está haciendo bien difícil. Llevamos media hora, siempre siendo los únicos extranjeros allí y con la mirada de los cuatro hombres que desde la ventana siguen nuestras conversaciones como si fuera una telenovela. A todo esto Caro que no aguanta mas, revolea los ojos, bufa, quiere matarlo y yo que le sonrío, respondo sus preguntas y por lo bajo le digo, le imploro a Caro que cambie la cara porque no nos vamos mas. “Este no es el momento ni el lugar, estamos en una oficina con cuatro indios armados…”. Finalmente y con parsimonia el burócrata estampa el sello de salida para que abandonemos India.

Con las valijas a cuestas y el calor que es insoportable salimos como locos, son las 13:30 hs y nuestro vuelo sale a las 14:55 hs, aunque nos dejen subir casi con el avión carreteando nos queda solo una hora para llegar.  Solo nos impulsa creer en un milagro. El puesto fronterizo de Nepal está a unos dos kilómetros de allí, cruzando un Puente interminable. Caminamos entre gente que carga paquetes, empuja carros, animales, pasa hasta una banda de música.  Cuando llegamos al puente, sin un árbol que nos proteja,  con motos y bicletas que nos pasan por al lado, el sol que nos pega inclemente y las piernas que nos empiezan a flaquear, empezamos a darnos cuenta que no vamos a llegar a tiempo. Habíamos salido con ropa para 5 grados, ya hacían 30 y entre los nervios y la transpiración éramos un helado derretido. Mientras escribo me vienen flashes de memoria, como fogonazos: el puente interminable, la gente, el río seco con vacas y cebúes, el sol, el esfuerzo, las palabras de aliento que nos damos con Caro para no aflojar. Cruzamos un arco de cemento que marca la entrada a Nepal y corremos hasta la oficina de visados.  Allí el empleado entiende nuestra situación, nos ve tan agotados y desesperados que nos hace las visas en cinco minutos. Pagamos 40 dólares cada uno, más un impuesto de 4 dolares que no sabemos muy bien qué es  pero no es momento de ponerse a regatear. Nos entrega nuestros pasaportes y el vuelto en rupias nepalíes, importante para pagar el taxi al aeropuerto. Cuando salimos varios taxistas se nos acercan, negociamos sabiendo que no tenemos margen ni tiempo, uno nos pide 900 rupias, contraofertamos 600, cerramos en 750, con la condición de que tenemos que llegar al aeropuerto lo mas rápido posible porque estamos perdiendo el avión. Nos subimos a una camionetita destartalada camino al aeropuerto de Bhadrapur a unos 25 kilómetros de Kakarvita. El chofer maneja lo más rápido que puede por un camino destruido y además lleno de animales, autos, motos y bicicletas. Mientras nos bamboleamos dentro de la camioneta, vemos como el reloj ya está en las 14:20 hs, el chofer no habla nada de inglés pero cumple con su palabra, anda lo mas rápido que puede. Caro lo alienta desde el asiento trasero “tu puedes” “te vamos a dar una Buena propina” “tenemos que llegar porque sos el as del volante”. El camino por momentos se convierte en una huella de tierra y piedras, pensamos que cuando termine todo esto va a tener que llevar a arreglar la camioneta, no hay dudas.

Tickets de Buddha Air – escritos a mano…

De pronto a nuestra izquierda aparece el pequeño aeropuerto. Ya son las 14.50…en 5 minutos nuestro avión estaría depegando. Nos bajamos corriendo buscando con la mirada como carretea nuestro avión por la pista, pero no. Caro se acerca corriendo al puesto de entrada, le quiere hacer entender a la policía nepalí que está en la puerta que nos quedan cinco minutos para poder subir a nuestro avión. La mujer lo único que atina a hacer es hacernos no con el dedito. Caro ya se está por poner a llorar ¡Tanto esfuerzo para nada! Pero la mujer se le vuelve a acercar, no, no le sigue haciendo con gestos. En ese instante se acerca otro polícía, el no, no signficaba que nuestro vuelo no había salido todavía, que estaba retrasado y el avión ni siquiera había aterrizado. ¡¡¡Uffffff!!! ¡Nos salvamos por un pelo! Estamos exhaustos, lo único que queremos es una botella con agua fría. Partimos diez minutos después, sentados en nuestras butacas de Buddha Air en el avión a helice y boarding pass escritos a mano, todavía no podemos creer que lo alcanzamos. ¿Será verdad que lo alcanzamos o estamos desvariando? ¿Se tratará de un sueño o finalmente se caerá el avión antes de llegar, como una triste ironía?

Aeropuerto de Nepal

Finalmente subiendo al avión de Buddha Air

El vuelo a Katmandú dura 45 minutos, cuando pisamos la tierra de la capital nepalí sentimos que falta poco para terminar la travesía. Tenemos un cuarto reservado y alguien del hotel que nos viene a buscar al aeropuerto con un cartel que dice “Carala”. Nuestro hotel se ubica a un par de cuadras de Thamel, el barrio mas turístico de Katmandú.

Calle de Thamel en Katmandú, Nepal

Calle del barrio de Thamel en Katmandú, Nepal

Calle del barrio de Thamel en Katmandú, Nepal

Son mas de las 19 hs cuando tiramos nuestras cosas en el cuarto y nos acostamos en una de las terrazas a relajar un poco.  La tarde cae rojiza y nosotros lentamente comenzamos a bajar la adrenalina, unas cervezas Gorkha bien frías son perfectas para esto.

Hotel de Katmandú, Nepal

Tomando una Gorkha cerveza nepalí

Cerveza nepalí: Gorkha y Nepal Ice

Jardín de uno de los pocos hoteles en Thamel que tenían generador, Katmandú, Nepal

Cuántas cosas pasaron en estas doce horas, cuántos kilómetros recorridos, cuántos nervios y apuros, también cuántas risas y experiencias, al fin de cuentas cuántas aventuras. Y definitivamente estas son las aventuras que se terminan de disfrutar sólo cuando ya estamos seguros y tranquilos tomando unas cervezas y mirando el atardecer.

Atardecer en Katmandú, Nepal

Jardin y restuarant del Ganesh Hotel en Katmandú, Nepal

 

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2 Comentarios

  • Increíble su página, tengo una duda en qué hotel se alojaron en Kathmandu? (se ve bastante bueno el hotel y la verdad organizando el viaje a la India y Nepal ese tipo de buenos datos se vuelven fundamentales)

    • Hola Beatriz! Muchas Gracias! Qué lindo un viaje a India y Nepal! Efectivamente el hotel en el que estábamos era muy lindo y algo muy importante tenía generador eléctrico propio. En ese momento nos salió U$25 con tax incluido sin desayuno con wifi. Se llama Ganesh Himal y queda a pocas cuadras del barrio central para turistas llamado Tamel. Una calle un poco oscura pero no pasa nada. Tené en cuenta que Kathmandé tiene cortes de luz programados durante todo el día por eso es importante llevar linterna y que el hotel que elijas tenga generador. Saludos!