Junio 2013

Nos quedan solo cinco días de viaje. Después de casi seis meses de dar vueltas por el globo, dos paradas nos separan de Buenos Aires y son muchas las sensaciones que tenemos. Mucho para decir y para decirnos, pero al mismo tiempo todavía nos quedan varias cosas por disfrutar. Sabemos que tenemos que tomar nuestro vuelo para Argentina en Estambul, pero cómo llegar hasta allí, todavía no lo hemos resuelto. A la noche en el departamento que alquilamos en la glamorosa Budapest buscamos las señales, esos mensajes cifrados que te envía la ruta y a los que hay que prestarles atención.  En eso estamos cuando la pantalla le muestra a Caro un precio insuperable para el recorrido Belgrado-Estambul en la low cost Fly Pegasus. -¿Qué te parece si nos vamos a Serbia? Me dice entusiasmada. -¿A Belgrado? No se me hubiese ocurrido nunca. Me parece perfecto. -Además podemos visitar a una gran amiga que vive allí y que no veo desde hace quince años cuando a los 20 años vivimos las dos en Paris. -No se hable más entonces, ¡próximo destino Serbia! En un doble click Caro compra los pasajes y le escribe por facebook a Jasenka que rápidamente le responde que estamos invitados a quedarnos en su departamento con su familia. Esas cosas locas de los viajes, en un momento no sabíamos muy bien qué ruta tomar y al siguiente tenemos destino nuevo, pasajes a Estambul desde allí, amigos y alojamiento.

Belgrado, Serbia

Partimos al mediodía de Budapest hacia Belgrado y a eso de las cinco y media entramos a la ciudad que se asienta en la confluencia de los ríos Sava y Danubio, cruzamos el puente Ada y vemos astilleros, algunos barcos oxidados, edificios grises y en las alturas el gran fuerte de Kalemegdan. La combi que nos buscó en la puerta del departamento alquilado en Budapest, nos lleva hasta la puerta misma del departamento de Jasenka que nos recibe con  su pequeño hijo Buki en brazos y nos presenta a Valentín su esposo. Son las seis y media y tienen la mesa lista para cenar, nosotros ni habíamos almorzado, nunca vamos a acostumbrarnos a los horarios de cena europeos. Probamos el raki, la potente bebida nacional y luego atacamos una apetitosa olla con pimientos rellenos de carne y arroz en salsa de paprika. Allí Valentín nos hace tomar varios vasos de un robusto vino tinto de Montenegro, directo de las viñas de su padre.

Con nuestros huéspedes en Belgrado, Serbia

Comida caser en Belgrado: pimientos rellenos de carne y arroz en salsa de paprika

Luego salimos a dar una vuelta en auto, cruzamos la ciudad hacia la parte nueva de Belgrado en donde se han construido edificios de oficinas y estacionamos pegados al Sava. Caminamos por un sendero a la vera del río donde se ubican lindos restaurantes y bares flotantes, además de un casino. Nos sentamos en uno a seguir charlando con buenos vasos de cerveza delante. Valentin nos habla de su juventud en Bosnia y Montenegro, en medio de la guerra, entre las bombas y el hambre. Y en lo feliz que está ahora con su familia y en paz. En silencio levantamos las copas y brindamos por los buenos momentos.

Belgrado, Serbia

Belgrado, Serbia

Belgrado, Serbia

Belgrado, Serbia

Belgrado, Serbia

A la vuelta, cerca de la una de la madrugada, nosotros estamos listos para irnos a dormir, ha sido un día intenso, memorable y cansador. Pero eso no entra en los planes de Jasenka y Valentin. Como si nada empiezan a llenar la mesa de quesos, jamones y rodajas de pan. Es un tentempié para dormir mejor nos dicen entre risas. -Y ya que insisten, ¡a comer se ha dicho!

Belgrado, Serbia

A las nueve y media ya estamos arriba. Hay que reconocer que pensamos que la noche iba a ser mucho mas complicada para un departamento de dos ambientes y un bebé de seis meses pero Buki es un santo y casi no lloró en toda la noche. Salimos a recorrer la ciudad, Jasenka viene con nosotros, es nuestra guía y además no deja que paguemos nada. Primera parada la catedral de San Sava, la iglesia ortodoxa mas grande de Europa. Su construcción se inició en 1935  y todavía no finaliza, por todo el interior se pueden ver andamios y hombres trabajando. A pocos metros aparece una pequeña capilla en donde hace unos años se casaron nuestros amigos.

Catedral de San Sava, Belgrado, Serbia

Catedral y capilla de San Sava, Belgrado, Serbia

Interior capilla, Belgrado, Serbia

Catedral de San Sava, Belgrado, Serbia

Luego pasamos por el edificio de la Asamblea  Nacional, sede del gobierno de Serbia, por la Plaza de la República, con los impresionantes Teatro y Museo Nacional y  de allí andamos hasta la zona peatonal Knez Mihailova con restaurantes, bares y tiendas de marcas internacionales.

Pasendo por Belgrado, Serbia

Asamblea de la ciudad de Belgrado, Sebia

Parlamento de Serbia en Belgrado

Asamblea Nacional de Belgrado, Serbia

Peatonal de Belgrado y Hotel europa, Serbia

 

Belgrado, Serbia

Caminando por las calles de Belgrado pensamos en el complicado siglo XX que vivió la ciudad y que está marcado a fuego en sus construcciones. Recibió las bombas alemanas en la Primera y Segunda Guerra Mundial y las de la Otan en la guerra de los Balcanes. Además de las huellas de los conflictos bélicos los años de gobierno comunista han dejado su impronta arquitectónica con multitud de edificios grises y cuadrados, enormes moles oscurecidas por el tiempo.

Edificios de tinte comunista, Belgrado, Serbia

Edificios de tinte comunista, Belgrado, Serbia

Fortaleza de Belgrado

Cartel Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Souvenirs en Belgrado, Serbia

Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Para llegar a la fortaleza de Kalemegdan hay que cruzar un parque que da buena sombra y es gran pulmón de la ciudad. Desde el fuerte a 125 metros por encima de la ciudad podemos ver el momento exacto en que el Sava y el Danubio confluyen, se amigan, se pelean. Desde allí imaginamos como las legiones romanas vigilaban las costas que hace 1700 años estaban asediadas por los ejércitos de hunos y godos.

Vistas desde la Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Vistas desde la Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Panorámica desde la Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Se nos pasa la hora por los senderos de esta fortaleza que tiene más de dos milenios de antigüedad. Allí van los escolares y universitarios a pasar la tarde y disfrutar de los rayos de sol que empiezan a aparecer después de un frío invierno. En una de los tantos caminos posibles dentro de la fortaleza nos topamos con una pequeña pero preciosa iglesia.

Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Iglesia de la Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Iglesia de la Fortaleza de Kalemegdan, Belgrado, Serbia

Salimos apurando el paso porque Valentín nos espera en un restaurante para probar nuevas delicias de la cocina Serbia.Cuando llegamos, ya tiene su vasito de raki y una cigarrillo en la mano. En este país no existe la restricción de fumar en lugares públicos cerrados y nos sigue sorprendiendo. La comida es excelente: salchichas de carne picada, cebolla y paprika y de segundo plato una especie de guiso con pollo, cerdo, ajíes, paprika y salsa de tomate, servido en cazuela de barro.

Kofte

Plato Principal

Postre

Terminamos la noche esta vez a los pies del Danubio, en uno de los bares que da a lindas playas pedregosas. La noche está fresca y despejada y nos quedamos tomando vino tinto y escuchando los acordes de una banda que toca en el interior. Es tanta la amabilidad de Valentin y Jasenka, tanta su buena onda y generosidad que ya los estamos extrañando, antes de irnos. Al día siguiente nos toca agarrar las mochilas y subirnos al avión. Al despedirnos encima nos regalan un vino Montengrino que llegó a Buenos Aires sano y salvo y fue tomado para brindar por el viaje venidero. Solo nos quedan dos días de travesía. Después de casi seis meses volvemos al punto de partida: Estambul.

 Tips

La moneda oficial es el Dinar Serbio. Se puede extraer dinero de los ATM o cambiar en alguna casa de cambio. Junio 2013 1 euro=115 RSD

– Fly Pegasus es la aerolínea de bajo costo de Turkish Airlines. La utilizamos para realizar el trayecto Belgrado (Serbia) – Estambul (Turquía). El pasaje nos costo U$85 cada uno comprando sobre la fecha del viaje 

Para ir de Budapest a Belgrado utilizamos el servicio de Kombi de Gea Tours. Se puede reservar por mail y por skype. Hace el recorrido en ambas direcciones. Nos costó 25 euros por persona.

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8 Comentarios

  • Estuve en Belgrado el año pasado por ser una apasionada de la ex-Yugoslavia (su historia, el Mariscal Tito, etc…) imaginense que para mi era como una especie de Finisterre jaja! Es una ciudad hermosa, la gente es fascinante y no sabe qué hacer para que te sientas a gusto, calidez al mango! Tengo planeado volver y además recorrer las 6 ex repúblicas hoy independientes.
    Todavía es un destino bastante poco común pero de a poco el turismo se incrementa. Yo también como ustedes llegué desde Budapest con las combis de Gea, creo que es la mejor manera a un buen precio. Además van y vienen a Belgrado desde Zagreb, Sarajevo, Tesalónica (Grecia), Skopje (Macedonia) y Timisoara (Rumania)
    No se si anduvieron por ahí pero por si vuelven y para los próximos viajeros les recomiendo Zemun y un infaltable almuerzo en los restaurantes a orillas del Danubio! (no suelo ir a restaurantes cuando viajo pero el bajo precio de Belgrado los hace irresistibles).
    Saludos chicos!