Estambul como la llamamos en español o Istanbul como la bautizó el sultán otomano Mehmet II tras tomarla en 1453 ya era antigua para esa época, contaba con más de 2000 años de historia.

Panorámica desde Torre de Galata. Estambul, Turquía

Mezquita Museo Hagia Sofía. Estambul, Turquía

Estambul es una de esas ciudades que recurrentemente nos nombraban en la escuela los profesores de historia por hechos importantes como que el Emperador romano Constantino la llamara Constantinopla y le adjudicara el honor de ser la segunda capital del imperio romano o cómo con la caída de Roma, por mil años se convirtió en Bizancio, capital del Imperio bizantino también conocido como imperio Romano de Oriente. Todos estos datos podían ser relevantes para la humanidad pero a la mayoría de nosotros estudiantes desacatados nos entraban por un oído y nos salían por el otro. Recién con los años uno comienza a tomar dimensión de lo que significa esta ciudad para la historia y si se tiene la suerte de poder darse  una vuelta por aquí es probable que se sienta subyugado y pequeño ante sus imponentes mezquitas, con la belleza del Bósforo, en donde se unen rodeando todo las aguas del Mar de Mármara, del Cuerno de Oro y del mar Negro.

Barrio de Sultanahmet desde puerto. Estambul, Turquía

Estambul es una ciudad que navega entre dos continentes, entre dos mundos podría decirse y así se la puede ver todo el tiempo: demasiado occidental y ordenada para ser oriental y demasiado oriental con sus miles de minaretes y sus cinco plegarias diarias que los altoparlantes hacen llegar a cada rincón de la ciudad, para ser occidental. Estambul es una ciudad perfecta para caminarla y perderse en sus enigmáticas callejuelas que son una invitación a la aventura, en donde se pueden comer sabrosos Doners de cordero o pollo por 5 o 3,5 TL al paso y tomar café turco o té (cay) con delicias de miel, almendras, castañas y pistachos.

Doner Bebab

Machi frente a local de delicias turca. Estambul, Turquía

Dulces Turcos. Estambul, Turquía

Tranvia Taksim Tunel. Estambul, Turquía

Si los trayectos a caminar exceden las seis o siete cuadras y están un poco cansados pueden aprovechar tanto el subte (The Tunnel), el tren o el tranvía como opciones que los acerquen a los lugares que quieren visitar. Como siempre decimos, si pueden eviten esos buses dobles para turistas que andan dando vueltas por la ciudad, en donde se ve poco y nada y que además ni siquiera sirven para sacar buenas fotos.

Para dormir en Estambul alquilamos un cuarto con el sistema Airbnb, en la movida zona de Taksim. Airbnb para los que no la conocen es una red social super segura de alquiler de departamentos completos o de cuartos en casas de familia o estudiantes. Como llegábamos sobre la hora de año nuevo, todos los hostels en las dos zonas más divertidas estaban llenísimos. Tanto en Taksim como en la parte antigua de Sultanahmet hay buenas y variadas posibilidades para hospedarse y por supuesto comer de lo lindo. Alquilamos un cuarto en un típico departamento de estudiantes hombres: desordenado, básico y con olor a cigarrillo por u$50 la noche. Hemos tenido mejor suerte en otras ocasiones.

Barrio Mochilero en Sultanahmet. Estambul, Turquía

En nuestro primer día nos quedamos paseando por Taksim que está a pleno de gente a pesar del frío. Nada dramático que una campera no pueda compensar, pero en esta época en Estambul las temperaturas andan en los diez grados de promedio. Caminamos por la calle peatonal y principal Istiklal entre chocolaterías y turronerías maravillosas en donde se venden variedades de baklavas, negocios de marcas internacionales, pequeñas cafeterías y locales para comer a toda hora. Cada tanto un trolebús de un solo vagón hace sonar su campana y se mete entre la multitud que camina por allí. Paramos en una cafetería a buscar reparo del frío, Caro toma un té servido en antiguas pavas de cobre y una rica galleta de chocolate y avellana, yo un bollo de queso y ricota y café que intuyo por el gusto no es el afamado café turco, todo por 12 TL. (el cambio en enero del 2013 U$1 = 1,76 lira turca)

Peatonal Istiklal. Estambul, Turquía

Peatonal Istiklal de noche. Estambul, Turquía

Paremos acá…un poco de toque femenino no viene mal ¿Saben cuál fue la primera palabra que yo, Caro, aprendí en turco? INDIRIM…A que no saben qué quiere decir ¿Hola? No. ¿Gracias? Tampoco. ¿Por favor? Menos. Mi primera palabra en Turco fue…DESCUENTO. Sí, todas las tiendas de la peatonal Istiklal estaban en época de rebajas. Fue muy difícil sobrevivir a precios tan tentadores, pero no estamos para gastos y menos para cargar demasiado en nuestras mochilas por cinco meses. Así que mientras Machi miraba con cariño camisetas de fútbol de la liga turca como el Galatasaray, el Besiktas y el Fenerbahce yo soñaba con botas de invierno a 30 euros y camperas a otros tantos.

Indirim…descuento en turco! Estambul, Turquía

Torre de Galata. Estambul,Turquía

A medida que continuamos con nuestro camino la calle comienza a hacerse más angosta y se vuelve empedrada, andamos entre locales de música y otros de faroles y lámparas, tras una curva aparece imponente la torre de Galata construida en el 528 DC como faro, en donde a sus  pies se agrupan restaurantes y bares y más allá el agua del Bósforo que refleja las luces de la Sultanahmet. Se impone subir si o si a la Torre, las vistas son impresionantes, solo tener en cuenta que el sol o la bruma no compliquen la visión. Conviene por la mañana para que el sol bañe las mezquitas o cuando ya se hace de noche. Cuesta 13 TL por persona y abre de 7 a 19.30 hs. Para los más adinerados hay cena con odaliscas en el restaurant del mirador. Obviamente no era nuestro caso.

Lamparas de vitraux turca. Estambul, Turquía

Panoramica desde Torre de Galata. Estambul, Turquía

Con la noche el frio se acentúa, pero eso no amedrenta a los paseantes en la zona de Taksim. De a poco, pasadas las 21 hs empiezan a sonar los altoparlantes de las discotecas casi todas ubicadas en primeros pisos. Al pie de la escalera trajeados patovicas franquean la entrada, mientras que del otro lado policías de mirada hosca observan lo que pasa. A nuestra derecha ingresamos al Pasaje Balik, una calle de adoquines en donde se agrupan pescaderías y junto a ellas una serie de restorancitos, iluminados por farolas con sus mesitas ubicadas sobre la calle, con sus mozos en la puerta que te invitan a pasar, te muestran el menú y tratan de convencerte que cenes allí diciéndote que sus platos están hechos con los pescados frescos de las pescaderías.

Machi en Balik Pazari. Estambul, Turquía

Pescaderia en el pasaje Balik donde elegís qué pescado comer y te lo sirven en el restaurant a su lado. Estambul, Turquía

callecita de restaurantes y bares. Estambul, Turquía

Desde esa callecita se abren otras en donde aparecen cantidades de bares y restaurantes con sus toldos rojos sobre las veredas y las estufas funcionando a full porque nadie se resigna a no comer, beber o fumar al aire libre. Decidimos cenar allí y paramos en uno que se llama Kadir in yeri, mas por intuición que otra cosa. Nos sentamos afuera junto a una pareja de franceses. Cenamos Humus de entrada y Caro pide Izgara Kofte, albóndigas de ternera asada acompañadas con ají verde, una preparación de papas, cebollas, perejil y arroz un tanto dulzón y yo con la misma guarnición un Izgara Kuzusis brochetas de cordero asadas con tomates. Salimos de esas callecitas entre mesitas ratonas en donde grupos de amigos toman cerveza Efes, vasitos del poderoso raki y té, mucho té contra el frio. Volvemos a la avenida principal y nos dirigimos caminando despacito hacia nuestro departamento. En esta oportunidad sólo vamos a conocer Estambul, pero ya tenemos agendado para la próxima uno de los lugares que están en nuestra lista de pendientes: visitar la Capadocia y hacer un viaje en globo.

Continúa en Estambul, descubriendo la ciudad de las mezquitas

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