Marzo 2013

Un año después volvimos a Hanoi a saldar una deuda pendiente, una de esas deudas que cuando sos un fanático de los viajes no te dejan dormir. La visita a Halong Bay,  una de las Siete maravillas Naturales del Mundo.

Bahía de Halong

En enero de 2012 el tiempo estaba tan feo y tan frío que hasta los mismos vietnamitas te recomendaban nos visitar Halong Bay hasta que mejorara, ya que con la neblina como un muro impenetrable prácticamente no verías ni al que tenías al lado en el barco. Así que regresamos por la revancha y en marzo, cuando la temperatura sube y el cielo cada tanto se pone celeste. Igualmente Hanoi nos recibe toda encapotada, templada y con el ritmo loco de sus motos y sus vendedores. Sin demasiados preámbulos nos ponemos a buscar tour. El que nos parece mejor es el de dos días y una noche, aunque también se puede hacer el de tres días y dos noches. Nosotros no recomendamos el del día, salvo que no les quede otra opción, es muy cansador y además se pierden de dormir en el barco en medio de la bahía que es de lo mejor de la visita.

Pero vamos por partes, elegir el tour a Halong Bay,  la Bahía de Halong, no es tarea fácil, se podría decir que es hasta de las más complicadas cuando uno viaja por Vietnam. Por todo el país los alojamientos son generalmente buenos y con precios muy baratos, la comida es rica y fresca y los buses no son nada extraordinario pero cumplen con la media asiática. Con los tours es otra cosa, hay que buscar y buscar, las agencias y las compañías se van copiando los nombres constantemente y entonces nunca se sabe muy bien cuál es la verdadera. Además una vez elegido el tour hay que poner  todo por escrito, lo que no está escrito no existe en Vietnam. Así andábamos entre búsqueda en internet y recorrida por las calles cercanas al lago Hoan Kiem repletas de agencias sin decidirnos a tomar una decisión. La cuestión es que con la misma compañía en donde varios viajeros habían pasado momentos inolvidablemente buenos, otros la habían pasado pésimo.  Como todas las casas de turismo son similares, lo que empezamos a hacer es chequear el servicio de las diferentes compañías de barcos, allí también son múltiples las opciones: Dugon Sails, Opera Cruise, Elizabeth Cruise, Cristina Cruise, Vega Cruise, Dragon tours, Alova, Asia cruise, Halong Fantasea y otras. Miramos decenas de fotos, leímos blogs de viajeros, charlamos con cuanta persona  se nos cruzó en el camino y finalmente nos decidimos por el tour de Cristina Cruceros en un precio intermedio para dos días y una noche: 86 dólares cada uno, los lujosos estaban en 115 dólares y los más baratos en 60 aproximadamente (dugong sails).  La agencia en donde compramos los tickets se llama Real Vietnam (hay varias sucursales y tienen precios diferentes) y pagamos todo con tarjeta de crédito. Nuestra salida es al día siguiente, así que a cruzar los dedos.  Según pudimos ir averiguando charlando con otros viajeros, muchas veces la diferencia en los precios no se ve reflejada en un mejor servicio por lo que conviene elegir primero qué tipo de barco queremos y después buscar precio en las agencias para ese barco en particular. El tema de la variedad tiene que ver con la calidad de la comida, la limpieza del barco, el guía y si el camarote tiene puerta y ventana al mar o no.

Ocho y media nos pasa a buscar la combi de la compañía y salimos hacia la ciudad de Halong, que se ubica a tres horas y media de Hanoi con una parada en el medio en un predio grande de venta de souvenirs. El cielo está totalmente nublado, un manto gris lo cubre todo y nosotros que lo miramos una y otra vez para ver si con el poder de la mente conseguimos que se abra un poco. Bajamos en el puerto de Halong con grandes hoteles puro cemento de fondo y rápidamente nos subimos a un pequeño barco que nos lleva hasta el nuestro. Una particularidad  que nadie nos sabe explicar la razón es que por disposición del gobierno todos los barcos están pintados de blanco. Así que entre la neblina, el cielo gris plomo y el mar oscuro todo tiene un aspecto fantasmal.

Llegada al puerto de salida hacia Halong Bay

Nuestro barco, Cristina Cruise

Al llegar al barco nos dan nuestro cuarto el 104, si bien en las fotos parece más espectacular, es lindo y bien decorado y con el baño en perfectas condiciones. Desde nuestra ventana la vista es preciosa con las montañas de fondo y los trozos de roca que emergen del agua.

Cuarto del Cristina Cruise

Vista desde nuestro cuarto

Rápidamente nos reciben con el almuerzo mientras el barco se dirige lentamente al interior de la bahía. Nos sentamos en mesas compartidas y mientras comemos charlamos un poco con el resto de los viajeros. La comida es rica y variada: pescado asado, langostinos, arroz, ensaladas y granos de choclo con azúcar, de postre frutas. Todas las bebidas se pagan aparte. Enfrente nuestro se sientan dos suecos que nos chicanean con que Slatan Ibrahimovic (jugador de la selección de Suecia) es mejor que Messi pero ni ellos se lo creen. Dos amigas canadienses nos cuentan que son enfermeras y que acaban de llegar  de su viaje por la India (nuestro próximo destino) así que aprovechamos para hacerles varias preguntas.

Cubierta del barco

Paseamos por la proa mientras nos acercamos a una enorme mole de roca con una serie de cavernas en su interior, si bien la cantidad de turistas es grande, es muy interesante el paseo por el interior de esas moles de piedra con sus techos trabajados por el agua por miles de años. Desde abajo y desde arriba estalagmitas y estalactitas forman figuras de todo tipo. No falta el chiste acorde a algunas de ellas.

Bajando a las cuevas

Vista desde la caverna

Vista desde la caverna

Al salir de allí nos detenemos en un pequeño puerto desde donde tenemos cuarenta minutos para pasear en kayak por donde nos guste, al principio provoca un poco de temor la inmensidad de todo, el mar con sus olas y nuestra poca sabiduría náutica (la última vez que paseamos en kayak terminamos en el agua y con la cámara de fotos flotando en frente nuestro. Navegar por allí a nuestro gusto es sencillamente impresionante, inolvidable.

Kayak en Halogn Bay

La última parada del día es en Ti Top, una pequeña y rocosa isla con una playita en donde algunos turistas juegan al vóley y donde los más valientes se meten en el agua helada.

400 escalones más arriba…

Otro de los atractivos de la isla es  subir la colina para ver las mejores vistas de la bahía. Hasta allí vamos, son más de 400 escalones que se hacen sentir, pero el paisaje que se ve desde allí  vale con creces todo el esfuerzo.

Hasta allí arriba llegó también la camiseta de Racing que nos acompaña en todos nuestros viajes.

De regreso en el barco tenemos una hora y media para descansar, nos bañamos y el agua sale bien caliente y puntualmente a las 18:30 hs, estamos todos frente a Duck el guía que da una mini clase de cocina de cómo se hacen los rolls vietnamitas. Media hora después estamos cenando: sopita de entrada y luego pollo frito, milanesitas y ensaladas. Las latas de cerveza están más caras que en tierra, 2 dólares cada una (en la hora feliz del barco a U$1,5) pero el lugar lo amerita.

Cena en barco

La noche está linda y hasta asoma alguna que otra estrella, de un lado vemos entre sombras que se reflejan en el agua las enormes rocas y del otro lado decenas de puntos de colores de los otros barcos que también hacen noche por allí.

Todo es tranquilo y relajado, algunos fuman en la terraza, otros intentan pescar langostinos con el guía, nosotros charlamos con una pareja de suizos que hablan español, ella porque vivió seis meses en Buenos Aires y él porque estuvo viajando por Sudamérica. Aman la Argentina y en especial Buenos Aires, siempre nos recorre un cosquilleo cuando nos dicen cosas tan lindas de nuestra tierra. Alargamos la noche acostados en las reposeras de la terraza, la brisa mueve el barco que está atado a un promontorio y nos hace llegar los ecos musicales de los otros barcos. En el nuestro todo es muy tranquilo, existía la posibilidad de hacer un karaoke, pero cada uno elige el lugar que más le gusta para disfrutar de la noche y el paisaje.

Caro Bahia de Halong

Siete y media nos levantan para el desayuno Caro sube a probar, yo quedo atrapado entre las sábanas. El día está encapotado y llovizna un poco, los que pagaron por un día más ya se fueron en el bote y en el comedor hay nuevos pasajeros. Mientras emprendemos el camino de regreso nos sirven el almuerzo junto a un escritor alemán y una pareja de franceses. 

Belleza en una de las 7 maravillas naturales del mundo

A eso de las doce nos subimos al pequeño barco camino al puerto de Halong, luego una espera de veinte minutos y salimos en un bus hacia Hanoi, incómodos en un bus repleto, pero felices. Cristina Cruises cumplió con lo pactado y la maravillosa Bahía de Halong con todas las expectativas.

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