Mayo 2014

Cómo recorrer los templos de Kyoto: Tercer día

Si se tienen pocos días para visitar Kyoto es importante tomar decisiones por que es imposible visitar los más de 2000 templos de Kyoto, además de sus palacios, parques y jardines. Si quieren leer en orden,

Primera nota de Kyoto: Kyoto, entre templos y geishas

Segunda nota Cómo recorrer los templos de Kyoto 

Templo Kinkakuji

Al día siguiente nos vamos a visitar el templo más importante de la ciudad, el Kinkakuji, Templo de Oro, construido en 1397 dC. Brillante en medio de un estanque, nos podemos quedar horas mirándolo. Llegamos hasta allí en bus, son tan puntuales como los trenes, una maravilla, pero como no son nada baratos, lo mejor es sacar el pase Libre por todo el día por 500 Y.

Kinkakuji, Templo de Oro, Kyoto. Japón 2014

Kinkakuji, Templo de Oro, Kyoto. Japón 2014

Kinkakuji, Templo de Oro, Kyoto. Japón 2014

Palacio Imperial

Camino al Palacio Imperial, Kyoto. Japón 2014

A la tarde volvemos a tomar el sendero del río para llegar hasta el Palacio Imperial,  escondido tras un alto muro rectangular y rodeado de jardines. Y ya cuando la noche está instalada, volvemos a perdernos por calles antiguas cruzadas por arroyos, con casonas de madera y edificios que tienen restaurantes, bares y clubes exclusivos en sus diferentes pisos; y guardias fornidos en el frente. Junto a nosotros pasan jóvenes vestidos de fiesta, autos de última generación y turistas con sus cámaras de fotos.

Cenamos en un restaurante en donde en todas las mesas te acompañan maniquíes vestidos a la manera tradicional y dibujitos pornográficos en las paredes. También tradicional es lo que comemos, los okonomiyaki, son como unos panqueques bien grandes (la masa es de harina) y están rellenos de cebolla de verdeo, huevo, calamares, pescado seco, langostinos y son asados a la plancha. Exquisitos.

Cena en Kyoto: okonomiyaki

Cena en Kyoto: okonomiyaki

Cena en Kyoto: okonomiyaki

Cena en Kyoto: okonomiyaki

Arashiyama

Para nuestro último día en Kyoto reservamos dos lugares inolvidables. Primero nos subimos al tren JR desde Kyoto Station para visitar los bosques de bambú de Arashiyama. La ciudad se ubica en Sagano, en las afueras de Kyoto, a media hora de viaje, en una zona agreste a los pies del monte Arashima y junto al río Oi. Hay de todo para hacer en un lugar dominado por la naturaleza.

Arashiyama

Arashiyama

Arashiyama

Arashiyama

Arashiyama

Tras cruzar el puente Togetsukyo, ingresamos al pueblo y más allá también hay una pequeña aldea.  También a una serie de templos budistas y senderos de bambúes en donde los árboles superan los veinte metros y el viento que se filtra entre ellos emite sonidos guturales. Nos cruzamos con santuarios sintoístas, casas de té y de sake, sembrados de trigo, campos de cerezos y el Iwatayama Monkey Park, un parque con más de 170 monos salvajes. Inolvidable paseo.

Arashiyama

Arashiyama

Arashiyama

Arashiyama

Arashiyama

Templo Toji, templo del oeste

Templo Toji (templo del oeste)

De nuevo en Kyoto nos vamos hasta el templo Toji (templo del oeste), otro de los símbolos de la ciudad.  Ubicado un poco lejos del centro, en una zona que parece la más humilde de la ciudad. La entrada cuesta 50 Y cada uno. Entre jardines y estanques con peces de colores emerge la pagoda budista, comenzada a construir en el 796 dC. y que con sus casi 55 metros de altura es la torre de madera más alta de Japón.

Templo Toji (templo del oeste)

Templo Toji (templo del oeste)

Ya no nos queda tiempo y sí nos queda mucho por ver en Kyoto. Pero tenemos que seguir viaje, siempre es así. Placer y tortura para los viajeros. Nosotros nos consolamos pensando que siempre tendremos una linda excusa para poder regresar. Así que nos vamos despidiendo de esta inolvidable ciudad como la conocimos el primer día, sentados junto al río, con unas cervezas, papas fritas, las farolas que se van encendiendo y las parejas que pasean vestidas con sus kimonos y nos sonríen al pasar.

 

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