Recorriendo la Riviera Maya hasta Belice

Recorrer Centroamérica en bus fue nuestro primer gran sueño viajero y el que nos marcaría para todos nuestros viajes posteriores. Recorriendo la Rivera Maya descubrimos una nueva forma de viajar. Lo único que necesitábamos para ponernos en carrera era un vuelo que nos llevara al sur de México y semanas después nos levantara en Panamá (o viceversa) para regresar a Buenos Aires. No podía ser cualquier vuelo, tenía que ser uno bien barato. Luego de días de búsqueda, finalmente lo encontramos: Bs As-Cancún; Ciudad de Panamá-Bs As. La compañía aérea no daba las mínimas garantías de seguridad, pero nuestro escaso presupuesto y las ansias de aventuras eran mas fuertes, además de confiar de manera excesiva en nuestra buena fortuna. Los pasajes los compramos en Lloyds Aéreo Boliviano (LAB) una compañía que ya no existe. Y qué decirles de nuestra odisea aérea…solo algunas perlitas: los asientos no tenían número porque estaba caído el sistema y cada uno se sentaba en donde se le daba la gana; en nuestra escala en Santa Cruz de la Sierra nos quedamos varados unas cuantas horas de más, el personal no tenía la mas mínima idea de lo que estaba haciendo, la comida era un desastre y en las alturas el avión se movía como un barrilete empujado por el viento más que por sus turbinas. Encima era un 31 de diciembre…ni una copa de champán…

Cancún, México

Ya era de noche cuando descendimos ese 1° de enero de 2006 en el aeropuerto de Cancún, las piernas nos temblaban un poco, pero la alegría de estar en tierra firme lo superaba todo. Mientras que todos los turistas salían disparados en una sola dirección, la de los hoteles All inclusive; nosotros paramos un taxi que apenas nos oía por el trinar de los loros y arrancamos para el centro de la ciudad, lugar en donde viven la mayoría de los habitantes de Cancún. Nuestro hotel, el pequeño San Carlos en la calle Cedro 40, supermanzana 23 era austero y con aire colonial. Las calles en el centro son intrincadas y se nota que su crecimiento se dio sin demasiada planificación, al ritmo del aumento del trabajo en el área turística. Esa noche, respirando la cálida brisa mexicana, con nuestros seguros pies vamos hasta la plaza central plena de vida social, niños, payasos, vendedores de artesanías, de helados y de agua de tamarindo que nos recuerda algún capítulo del Chavo del 8.

Playa de Cancún

Al otro día nos tomamos un colectivo para la zona hotelera. Ubicada a unos minutos de allí, es una fina lengua de tierra y agua con forma de 7 que se extiende por 23 kms. Es todo territorio tomado a la laguna y al mar, rellenado. A nuestra izquierda vemos una interminable fila de hoteles, con miles y miles de habitaciones, a nuestra derecha la laguna Nichupté. Nos bajamos en alguna parte y avanzamos hasta la playa ancha y con la arena más blanca que vimos en la vida. Su suave textura, sumado al color y a la temperatura del mar dieron por concluida la búsqueda del gobierno mexicano de un nuevo énclave turístico, más de cuarenta años atrás. Porque así fue como fue redescubierta esta zona de Quintana Roo, nombre del estado en donde se ubica no solo Cancún sino también playa del Carmen, Cozumel, Tulum, isla Mujeres y varios pueblos de pescadores, además de los maravillosos cenotes (ríos subterráneos). Por siglos fue tierra de mayas, visitada esporádicamente por soldados españoles e ingleses y luego virgen por decenas de años más, salvo por pequeñas poblaciones de pescadores y agricultores.

Playa de Cancún

Playa de Cancún

En la década del sesenta el gobierno mexicano se daba cuenta que el turismo crecía rápidamente y que Acapulco era un boom, pero que esos ingresos no eran suficientes para las arcas nacionales. Así que junto a un grupo de inversionistas y luego de varios años de búsqueda se quedaron con Cancún. El primero hotel fue inaugurado en 1974 y a este le seguirían las decenas que vemos hoy. Impresiona el tamaño de esos alojamientos lujosos, con sus piscinas de formas extravagantes y con barras de tragos en medio y la cantidad de turistas norteamericanos excedidos de peso y de sol que atacan las mesas tipo buffet como si hubieran estado un par de meses sin comer. Nos metemos en algunos de estos hoteles a chusmear un poco. Hay que apurarse, los guardias, cuando ven que no llevás la pulserita reglamentaria te invitan amablemente a retirarte.

Playa de Cancún

Playa de Cancún

Playa de Cancún

Isla Mujeres, México

Al día siguiente volvemos a tomarnos un colectivo pero esta vez para ir a Puerto Juárez, lugar desde donde salen los ferrys hacia Isla Mujeres a 7 kilómetros de donde estamos. El viaje es corto, pero nosotros vamos alucinados sin poder creer en la belleza del paisaje. Al llegar negociamos con algunas de las personas que esperan a los turistas en el muelle y nos subimos a un bote con equipo de snorkel. El agua es clara y cálida y por al lado nuestro pasan cardúmenes de peces de colores. Nadamos hasta un barco abandonado allí mismo y casi que nos creemos expertos buscadores de tesoros.

Tour en barco por la Isla Mujeres

Tour en barco por la Isla Mujeres

Snorkel en Isla Mujeres

Snorkel en Isla Mujeres

Snorkel en Isla Mujeres

A la vuelta nos recomiendan visitar la laguna salada que recorre la isla por su centro y allí vamos en un nuevo bote. En las orillas hay pequeños muelles, casas y restaurantes y nos detenemos en uno en donde en la parte de afuera humean las parrillas. Allí se sirve un solo plato, pez Sierra a la parrilla untado con condimentos secretos. Delicioso. Tras la comida descansamos un rato en la playa y hasta, por un par de dólares, nos tiramos de cabeza a un estanque natural en donde un tiburón pacífico (o eso nos aseguran) se desliza tranquilo. Regresamos al centro de la isla, con sus calles peatonales, hoteles, restaurantes y casas de colores alegres. La gente se desplaza en motos o carritos de golf, en clima distendido. Nos hubiera encantado quedarnos a dormir en la isla, pero lamentablemente tenemos que pegar la vuelta en el último ferry, cuando cae el atardecer. No tenemos muchos días.

Parrilla Playa tiburón isla Mujeres

Playa Tiburón isla Mujeres

Playa tiburón isla Mujeres

Parrilla playa tiburón isla Mujeres

Playa Tiburón Isla Mujeres

Callecita de Isla Mujeres

Tulum, México

A la mañana temprano salimos en bus para las ruinas mayas de Tulum para meternos bien de lleno en la zona conocida como la Riviera Maya. El viaje dura dos horas y descendemos en la entrada del Parque Nacional. Las ruinas se ubican a unos trescientos metros en dirección hacia el mar, se puede llegar caminando o en un trencito multicolor. Para ese entonces una de las críticas era que no había lockers para dejar las mochilas a resguardo si uno quería visitar las ruinas y seguir viajando con la casita a cuestas, por lo que nuestra caminata bajo el sol encima fue cargadita.

Ruinas arqueológicas de Tulum, México

Caro con mochila en Tulum

La antigua ciudad se encuentra en un acantilado bordeada por una muralla de piedra. Si bien Tulum no fue de las mas populosas ciudades mayas, fue un puerto importante además de centro religioso. Los edificios que vemos fueron construidos entre los siglos XIV y XV, en tiempos en donde la civilización maya ya estaba en franca decadencia. Una de las construcciones más importantes del predio es El Castillo, frente al mar indispensable para llegar a la costa sin tropezar con los arrecifes de coral.

Ruinas arqueológicas de Tulum, Riviera Maya, México

Ruinas arqueológicas de Tulum, Riviera Maya, México

Ruinas arqueológicas de Tulum, Riviera Maya, México

Luego de la recorrida bajamos una escalera de madera y salimos a la playa, que es perfecta con sus palmeras que se ondulan junto a las rocas y el color de un mar que emociona. Cada tanto nos pasa por al lado alguna iguana, animales que parecen ser diminutos recuerdos de los dinosaurios. Es tanta la belleza del lugar que no tenemos dudas que los mayas sabían donde instalar sus ciudades.

Playa de Tulum

Playa de Tulum

Playa de Tulum

Playa de Tulum

Playa de Tulum

Playa de Tulum

Playa de Tulum

Ruinas arqueológicas de Tulum, Riviera Maya, México

Ayuntamiento de Chetumal

Chetumal, México

Nos empezamos a despedir de México; playa del Carmen, Cozumel y los cenotes quedarán para otro viaje. Siempre es un gusto darse una vuelta por estos lares. Salimos de Tulum y en bus recorremos los aprox 250 km que nos separan de Chetumal capital del estado de Quintana Roo. Desde allí tenemos planeado viajar a Guatemala, más precisamente a Las Flores, lugar ideal para luego visitar Tikal. Llegamos a la estación de buses de la ciudad y tras averiguar nos avisan que el primer bus a Guatemala sale a las seis de la mañana. Son las siete de la tarde, así que adquirimos los tickets y nos vamos a pasear un rato y buscar un lugar donde cenar. La ciudad es tranquila, caminamos por el malecón, pasamos por la casa de la gobernación y nos sentamos a comer unas pizzas mientras el mozo nos aconseja que probemos el chile habanero, el más fuerte del mundo. Fuego puro, no baja ni con unos tragos de cerveza helada. Son más de las doce cuando volvemos a la estación, por cinco horas decidimos ahorrarnos el hotel, así que nos acomodamos en un rincón con nuestros libros en mano a esperar que pasen las horas.

Belice

Ya está clareando y el bus parte puntual, es destartalado y sin baños, así que cada dos o tres horas parará en algún lugar para que todos bajen en malón. A poco de salir nos sorprende el cartel que anuncia la salida de México y la entrada a Belice. No lo teníamos previsto, siempre pensamos que el bus solo saldría del país para entrar en Guatemala. El chofer toma los pasaportes de todos los pasajeros se dirige a la oficina de migraciones y rato después los devuelve sellados. Todos menos los nuestros. Mientras todos vuelven a subirse al bus, a nosotros nos encara un soldado que nos dice que queremos entrar ilegalmente a su país. Nosotros que nos pellizcamos y que no terminamos de darnos cuenta si estamos en un sueño o es verdad. El hombre es un negro fornido y con cara de enojado que nos habla en un inglés imposible y ni una sola palabra en español. Por lo poco que le entendemos nos dice que los argentinos necesitan visa para entrar a Belice. Y lo más loco es que es verdad, gracias a esas cosas muchas veces inexplicables de la diplomacia y de los acuerdos internacionales. Entonces le explicamos que no sabíamos y que solo estamos de paso a Guatemala y que no pensamos bajarnos del bus. Pero el tipo es una muralla y además nos empieza a exigir cien dólares a cada uno para dirimir el conflicto. La oficina aduanera va quedando vacía y nosotros allí varados. Si pagamos ese dinero, nos tenemos que volver en un par de días a la Argentina. Mientras, nos miramos con Caro con cara de qué hacemos. La bocina de nuestro bus no para de sonar y el chofer que nos hace gestos de que se va. Entonces tanteo mi bolsillo del jean y rogando no tener billetes grandes, saco dos: uno de diez y otro de cinco. Se los pongo en la mano al soldado. Los toma con la mirada imperturbable y estampa el sello con la visa por 24 hs en nuestro pasaportes. Salimos corriendo detrás del colectivo que lentamente empieza a escaparse y nos metemos dentro. Gran enseñanza, siempre pero siempre llevar algo de cambio en los bolsillos.

Caro desde bus en Belice

Puesto de comida en Belice City

Mientras avanzamos vemos al costado de la ruta la vegetación y el verde que lo cubren todo salvo los terrenos en donde se pueden ver pequeñas granjas de madera y humildes edificaciones. Al llegar a Belize city el bus se introduce en la ciudad en donde se bajan algunos pasajeros que vana  partir desde la terminar marina a sumergirse en las aguas de uno de los mejores buceos del mundo, entre iglesias metodistas, casas chinas y puestos humeantes, luego bordeamos el río con buen tráfico de canoas de madera y tomamos de nuevo la ruta. Varias horas después demacrados, cansados pero felices hacemos nuestra entrada triunfal en Guatemala.

Machi desde bus en Belice Marine Terminal

Belice Marine Terminal

Subiendo gallinas en bus en Belice

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1 Comentario

  • por que solo ablaron lo malo de la ceiba honduras yo soy de alli pero vivo en belize city y aki la coza es peor ke en honduras en todo aspecto los policias corruptos ustedes lo vivieron un rasismo terrible y una pobreza extrema pero todo mundo solo abla mal solo de honduras por que