Singapur es diferente a todo el sudeste asiático, es una isla limpia, ordenada, llena de edificios espejados,  repleta de Shoppings center, con una bahía con vistas espectaculares y multas de todos los tamaños para los que no cumplan las reglas.

Marina Bay, Singapur

Marina Bay, Singapur

Marina Bay, Singapur

En Singapur no piden visa a los argentinos así que pasamos rápidamente por migraciones y salimos, llueve a cantaros y es intenso el calor. El aeropuerto es un lujo y además tiene un sistema de buses gratuitos que te llevan hasta el MRT: un Metro que la mayor parte de su recorrido lo realiza bajo tierra y que conecta prácticamente todo el país. Esto es un oasis en un mundo en donde en casi todos los aeropuertos estás a merced de los taxistas que te cobran lo que quieren siendo conscientes de su absoluto monopolio. En el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires pasa lo mismo. Todo está armado para sacarle el dinero a turistas y locales, imaginamos que son muy poderosos porque a pesar de los años nadie se anima a terminar con esto.

Singapur es una ciudad-estado, esta denominación nos recuerda a las de las antiguas ciudades-estado griegas repetidas una y otra vez en la escuela y que prácticamente ya no existen en el mundo actual. Fue una de las colonias británicas más importantes de toda Asia, defendida con todo en la segunda guerra Mundial y perdida a manos de los ejércitos japoneses. Fue recuperada al final de la Guerra con la victoria de los aliados sobre el Eje y a mediados de la década del sesenta, independencia mediante, llegaría al poder el Partido de Acción del Pueblo que sigue gobernando casi sin oposición desde aquellos años.

Nos subimos a un tren de última generación, con aire acondicionado y un mapa digital que muestra claramente como están interconectadas todas las estaciones, así que sólo hay que fijarse en donde quiere uno bajarse y listo. Las estaciones son también muy modernas. En cada una de ellas se sale a un shopping con decenas de locales de marcas internacionales. Singapur está poblada de impresionantes hoteles con precios que hacen temblar,  los hostels de (no tan) bajo presupuesto se ubican en el barrio Indio y en Chinatown que se sitúa pegadito a Arab Street.

Little India, Singapur

Little India, Singapur

Elegimos alojarnos en el primero y entonces nos bajamos en la estación de Little India y caminamos por las calles del barrio. La principal es la Serangoon road,  con casitas de dos pisos de colores, casi todas tienen negocios en la parte de abajo y las familias viven arriba. También se pueden ver complejos de edificios construidos por el gobierno, de no más de diez pisos, pequeños mercados de verduras, restaurantes y algunos hoteles. En las veredas los indios se sientan a trabajar en sus máquinas de coser, otros caminan con sus camisas blancas de mangas cortas y sus pantalones grises o azules de vestir con la raya al medio bien planchada. Al mediodía esta parte de la ciudad se encuentra tranquila y silenciosa,  después de las 18 hs cuando los indios vuelven de sus trabajos, casi todos en el ramo de la construcción, son miles los hombres que caminan por sus calles. Hay que tener en cuenta que con lo que gana un trabajador indio en Singapur puede mantener a toda una familia numerosa en la India. Los días de pago son también los días de envío de dinero, así que las colas en los cajeros de Western Union y de los bancos tienen varias cuadras.

Little India, Singapur

Little India, Singapur

Little India, Singapur

Por una cuestión de tiempos llegamos sin reserva de hotel y todo se nos complicó más de la cuenta. Casi todos los hoteles estaban completos y los pocos que quedaban nos pedían entre 75 y 85 dólares la habitación doble, nosotros que veníamos de pagar un promedio de 18 dólares en todo el sudeste asiático, con cada tarifa abríamos cada vez más los ojos. Finalmente nos decidimos, al menos por el primer día, por el hostel Prince of Wales ubicado en 101 Dunlop street, habitación compartida,  44 singapur dolar por los dos (34  usd). Al entrar pasamos el bar que se encuentra en la entrada, por la noche tocan bandas, y cruzamos una puerta hacia la parte posterior. A nuestra izquierda hay un patio con mesas de madera y un pool. Subimos hasta el primer piso por una escalera de madera y descubrimos que todo es más abierto y populoso de lo que pensábamos. Nos habían dicho tres cuartos colectivos, pero estos solo están divididos por paredes muy bajitas, así que prácticamente se trata de un gran cuarto con doce camas marineras.

Hostel Prince of Wales en Little India, Singapur

Reglas en Singapur

A la tarde salimos a caminar en dirección a Marina bay,  andamos por Rochor canal road entre altos edificios, universidades con escaleras mecánicas, avenidas con lindos bulevares, árboles y carteles eléctricos que indican en qué lugar de la ciudad quedan estacionamientos libres. Las autoridades de Singapur son rigurosas con las faltas en la vía pública, aplicando severas multas a los infractores, ya sea por cruzar o conducir mal, arrojar basura o hasta escupir en el piso. De hecho se venden remeras bromeando con estas reglas. La severidad en las penas y el consenso social sobre la necesidad de cumplirlas hicieron que Singapur se convierta desde hace años en uno de los países con menor índice de delitos y de corrupción del mundo. De allí nos vamos al Raffles boulevard  pasamos rápidamente por Marina square Shopping mall y descendemos hacia la Esplanade en donde vemos un patio de comida que mira a la bahía y que tímidamente entre sombrillas se va poblando mientras la lluvia va amainando.

Street Food de Marina Bay en Singapur

Street Food de Marina Bay en Singapur

Skyline de Singapur

Ver caer la noche en la bahía de Singapur es una de las cosas más bellas del sudeste asiático.

Marina Bay en Singapur

Enfrente nuestro se acomodan grandes edificios espejados, con sus luces encendidas y a nuestra derecha el símbolo del país: el Merlion, un león blanco con cuerpo de sirena que arroja chorros de agua por la boca. Nos sentamos a mirar el paisaje mientras pequeñas barcas con turistas recorren las tranquilas aguas y cruzan por debajo del puente que da a Esplanade drive. Del otro lado, se puede ver el imponente triple hotel y casino Marina Bay Sands, con sus torres unidas por una enorme terraza que se asemeja a un barco gigante, en donde se ubican una piscina y una confitería. Caminamos por la costanera que posee pequeños bares iluminados por velas y nos quedamos a ver un show de música gratuito; más allá la cúpula redonda de Esplanade theatre se hace notar en la noche y cerca de allí descansa un pájaro regordete, es el Big Bird, una escultura de Fernando Botero.

Marina Bay en Singapur

Marina Bay en Singapur

Marina Bay en Singapur

Después de picar algo, caminamos por la costanera con sus escaleras que descienden hasta el río y donde están sentados parejas de jóvenes comiendo y riendo. Siempre por la costa y entre rascacielos andamos por una calle peatonal llamada Clarke Quay repleta de restaurantes con vista al río. Los hay de diferentes estilos, todos bastante caros y con peceras con los cangrejos más grandes que vimos en nuestra vida. En los televisores están dando el clásico inglés Manchester United contra el City y son varios los ingleses que con cerveza en mano alientan a sus equipos. Si bien hace calor, el fresco del río hace que esté lindo para caminar.

Clarke Quay, Singapur

Clarke Quay, Singapur

A la vuelta ya en el hotel, nos acomodamos en nuestras camas, por suerte nos toca en las de abajo separadas por un angosto pasillo; las de arriba, también por suerte están vacías. La cama que sigue a la de Caro, es de un hombre grande y panzón que como quien no quiere la cosa, se saca toda la ropa hasta quedar en calzoncillos delante nuestro. Mientras nosotros miramos de reojo para ver en qué termina todo esto. Camina, va y viene y luego se envuelve en una túnica naranja y se acuesta. En las dos camas siguientes duermen una pareja treintañera y en el resto del cuarto unas diez personas más. De a poco las luces se van apagando y solo queda encendida la que da a la escalera que lleva a la planta baja y a los baños.

Al día siguiente seguimos descubriendo la ciudad, agarramos por Ophir road y nos dirigimos a la zona de Bugis en donde hay un gran mercado y en la callecitas aledañas se pueden encontrar buenos lugares para comer y puestos de mercaderías de todo tipo. En esta zona todo es bullicioso, repleto de gente que compra, que come mientras camina, que escucha música en sus Iphone y que sacan fotos y fotos. Se acerca el año Nuevo chino y todo el mundo anda de compras. El punto neurálgico es Bugis Street, un mercado cubierto, bien organizado, iluminado con costosas lámparas y enormes plasmas colgados de sus paredes en donde pasan videos y promociones.

Bugis Street, Singapur

De allí nos vamos a la zona más famosa de Singapur después de su bahía, la zona de los shoppings center. Es tan famosa en todo el sudeste asiático que son numerosas las ciudades que organizan tours de compras de uno o dos días con promociones de vuelos súper baratos. La calle principal es la Orchard road, y encaramos por allí,  plena de shoppings, no podemos decir cuantos, decenas, uno junto al otro. Todo el mundo está tan bien vestido que mis bermudas baqueteadas por el viaje y mi remera de tres dólares comprada en las calles de Bangkok están a punto de ser multadas. Entramos a varios shopping malls, no tenemos dudas que deben haberle hecho cumplir todas sus fantasías a los arquitectos que los diseñaron. Son impresionantes, tanto en la variedad como en los precios no tienen nada que envidiarles a Nueva York, Tokio o París. Tampoco tendrían ya que la bolsa de Singapur es una de las más importantes del mundo y lo mismo su puerto por donde pasan millones de toneladas de mercaderías por año.

Paragon Shopping, Bugus Street, Singapur

Orchard Street, Singapur

Junto con el progreso y el estado de bienestar que pudimos ver los días que estuvimos aquí también nos pusimos a repasar por internet qué otras cosas se dicen de este país en el mundo. Un punto oscuro que nos llamó la atención por su importancia y por el consenso entre los principales diarios del planeta tiene que ver con la falta de libertad de prensa existente y con ello de voces que puedan mostrar una postura diferente a la del partido gobernante.

Como frutilla del postre, una de las cosas que no se puede dejar de hacer es subir al último piso del hotel Marina Bay Sands al caer de la tarde para lograr bellas fotografías de día y de noche. Precio de la entrada que sale U$14

Marina Bay desde la terraza del Marina Bay Sands, Singapur

Marina Bay desde la terraza del Marina Bay Sands, Singapur

Marina Bay desde la terraza del Marina Bay Sands, Singapur

Marina Bay desde la terraza del Marina Bay Sands, Singapur

Marina Bay desde la terraza del Marina Bay Sands, Singapur

Dejar un comentario