Diciembre 2011

[D]omingo 11 de diciembre de 2012 fecha importante porque es la inmediatamente posterior a nuestra fiesta de casamiento pero además porque hoy mismo partimos hacia el sudeste asiático en un viaje de 45 días. 

Primera parada: Sudáfrica.

Segunda Parada: Malasia.

Objetivo: Tailandia.

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[M]al dormidos y todavía agotados por el baile, la emoción, la comida y por supuesto la bebida, en un festejo que se extendió hasta que los primeros rayos de sol aparecieron, iniciamos nuestro día con un millón de cosas por hacer.

[M]inutos después del mediodía salimos del hotel en donde pasamos nuestra “mañana de boda”, nada de noche, llegamos a eso de las ocho, mientras la ciudad arrancaba su día, tranquila y con ese parsimonia que solo se ve los domingos en Buenos Aires. Salimos y todo es un torbellino, pasamos a saludar a las familias, llegamos a casa, armamos bolsos y valija,  bah es un decir, tiramos adentro lo mas ordenadamente posible lo que creemos que vamos a usar;  juntamos toda la documentación necesaria que ya habíamos dejado ordenada sobre la mesa pero que como siempre, falta algo: pasaportes (llegar al aeropuerto y encontrar que te falta el pasaporte entra en el ranking de las tres cosas tontas y que mas ocurren cuando uno viaja), certificados de fiebre amarilla (obligatorios para visitar esa parte del mundo),  dinero en efectivo (Dólares o Euros) y donde llevarlo, siempre hay que repartirlo por varios lugares, nunca en la valija que va a la bodega del avión. Y tarjetas de crédito y de asistencia médica, itinerarios, mapas, computadora, cámara de fotos, teléfono celular y mas.

[E]l timbre suena estridente y nos encuentra en plena actividad, es el taxi que nos va a llevar al aeropuerto. Cerramos la puerta con la sensación y la certeza de que son varias las cosas que nos estamos olvidando, cruzamos los dedos con la esperanza de que no sea nada muy importante y salimos para Ezeiza. El cielo está encapotado y llovizna mientras el auto se desliza rápidamente por la ruta con poco tráfico, por la ventanilla vemos como lentamente se van sumiendo en penumbras las extensas alambradas de varios clubes deportivos con sus nutridas arboledas, a nuestra izquierda se recorta la cancha de cemento del Sportivo Italiano, mientras que unos kilómetros mas adelante y a nuestra derecha sobresale el predio que posee la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en donde entrenan las selecciones juveniles y por supuesto la mayor con todas sus estrellas.

[C]uando la noche ya está instalada ingresamos al aeropuerto, repleto de autos en sus playas de estacionamiento y con cantidad de taxis y remises estacionados en doble en fila,  nuestro auto hace un rodeo hasta el sector de vuelos internacionales y nos bajamos previo pago de $150 por el viaje (el viaje en sentido inverso, del aeropuerto hacia la Ciudad suele ser mas caro todavía). El hall central es un mar de personas, murmullos expectativas, pura actividad, familias con sus niños  haciendo colas y mas colas. Nos dirigimos hasta las ventanillas de Malaysian Airlines en donde una hilera de mas de cuarenta personas se ubica en ese intrincado y muchas veces inentendible laberinto de sogas y postes plateados que tanto les gusta diseñar al personal de las diferentes aerolíneas.

¿[P]orqué elegimos viajar por Malaysian Airlines? La cuestión es así. Como viajeros de poco presupuesto y muchos kilómetros recorridos a través de los años, sabemos que es indispensable conseguir pasajes a buen precio y en la mejor aerolínea posible. Este es un trabajo arduo que exige prestarle atención diaria. La búsqueda de pasajes baratos es una tarea de todos los días en donde además es necesario tener imaginación y disponibilidad de fechas para iniciar el viaje; y disponibilidad de lugares adonde arribar y de donde regresar al final de dicho viaje.  En nuestro caso las búsquedas estuvieron dirigidas a pasajes baratos que fueran a los destinos que teníamos pensado visitar y a partir de esto armaríamos nuestro cronograma de viaje. Nuestra investigación se extendió por varios días hasta que encontramos dos pasajes muy baratos por Malaysian, a U$1800 cada uno, cuando todos los pasajes al sudeste asiático no bajaban de los U$3500. La cuestión era que el destino final de nuestros pasajes previa escala en Ciudad del Cabo, era Kuala Lumpur capital de Malasia.  En esta ocasión al tener la fecha de casamiento confirmada, pudimos sacar los pasajes con casi seis meses de antelación y esta es una de las razones del buen precio obtenido. Entonces sin pensarlo dos veces los compramos y con esto resuelto, nos pusimos a barajar nuevas opciones para avanzar en nuestro recorrido y llegamos a la conclusión de que la mejor elección era partir desde Kuala Lumpur lo mas rápido posible hacia las hermosas playas del sur de Tailandia. En los días finales de nuestro viaje nos tomaríamos el tiempo suficiente para recorrer la capital malaya antes del regreso. En esta nueva búsqueda encontramos pasajes a muy buen precio por  U$95 cada uno por Air Asia una de las mejores compañías low cost del mundo y que partía hacia Phuket un par de horas después de nuestra llegada. Hay que tener cuidado con estas combinaciones porque los vuelos de Air Asia parten de otro aeropuerto, que no se ubica demasiado lejos del principal, pero hay que tener contemplado este tiempo en el cronograma.

[V]olviendo al aeropuerto de Ezeiza, hacemos todos los tramites, pasamos por todos los scanners, despachamos nuestro equipaje, esta aerolínea permite dos valijas de 23 kilos cada una por persona (nosotros llevamos una sola entre los dos), mas el bolso de mano para llevar en la cabina. La nuestra no pesa mas de quince kilos, no queremos por lo menos en el inicio del viaje cargar tanto peso y además tenemos pensado comprar algunas cosas durante la travesía. Como ya es tarde y el hambre aprieta, comemos un sanguchito en uno de las confiterías del primer piso y a esperar que pase el tiempo hasta la hora de la salida del vuelo.

[C]on el correr de las horas y los días nos iremos dando cuenta de la cantidad de cosas que olvidamos llevar en medio de las corridas. En esta primera etapa caemos en la cuenta que no llevamos ni un solo libro, objeto indispensable e infaltable para nosotros. A pesar de que sabemos que las librerías de los aeropuertos son mas costosas, no pensamos salir de Buenos Aires sin un texto en nuestras manos. Finalmente compramos dos:  la última y esperada novela del español Carlos Ruiz Zafón, “El prisionero del cielo”. Nosotros ya habíamos leído las dos primeras de esta trilogía; La imperdible “La sombra del viento” no dejen de leerla y la atrapante “El juego del Ángel”. Y “Manual del caníbal” del argentino Carlos Balmaceda. En este caso no teníamos referencias sobre el libro o el autor, pero nos pareció interesante la propuesta  que combina el suspenso, el crimen y el arte culinario. A medida que los vayamos leyendo les iremos contando que nos parecieron.

[E]ntre cansados y expectantes, por momentos agotados y otros con la adrenalina a full por iniciar un viaje de cuarenta y cinco días a lugares con los que nunca soñamos que podríamos visitar, dormitamos en nuestras butacas o caminamos por el free shop observando todas las cosas que no vamos a comprar.

[Y]a dentro del avión, con el vuelo partiendo a horario, me encuentro con algo común cada vez que uno vuela, pero no por eso menos molesto.  Los asientos son demasiado pequeños para una persona de metro ochenta y ocho y noventa y tres kilos de peso.  Para Caro es mas fácil y cómodo ubicarse, el problema es su tobillo, lesionado en el fragor del baile durante la fiesta, que está cada vez mas hinchado y con una paleta de colores que va del amarillo al violeta mas profundo. Por suerte en donde nos ubicamos, en la fila central de la nave que es de cuatro asientos, hay dos libres, así tenemos mas espacio y comodidad. El servicio es bueno, las azafatas son muy atentas y amables y regularmente están trayendo algo para comer o beber.

3, 2, 1 Caro, como siempre, está dormida antes de que el avión despegue. No se como hace, duerme como una angelita las ocho horas hasta Ciudad del Cabo. Lo mío es diferente, miro una película, juego al Tetris, miro viejos capítulos de Friends, leo uno de los libros, miro viejo capítulos de los Simpsons en inglés, juego al Pacman, me levanto, camino, voy al baño, vuelvo, esta es la vida de un viajero que le cuesta pegar los ojos en cualquier medio de transporte en donde la butaca no se haga cama.

[L]legamos a Ciudad del Cabo, aquí debemos adelantar nuestros relojes cuatro horas, nuestra primera vez en tierra africana, pero solo en el aeropuerto y por una hora hasta que el avión arranque nuevamente, con mas combustible y nuevos pasajeros. Ahora si el avión está completo, nos esperan diez horas mas de viaje hasta llegar a tierras malayas. Para no seguir sufriendo el desvelo me tomo una pastilla para dormir que me aseguraba 8 horas de sueño. No funcionó demasiado,  solo dormí un par de horitas nada mas. Si a Caro de por si no le cuesta mucho dormir,  los desinflamantes que tomo por el tema del tobillo,  le aseguraron una siesta que duró casi la mitad del viaje. El vuelo transcurre sin problemas, salvo por los niños que son muchos y no paran de llorar y los padres que agotados y acostumbrados no hacen nada para que se calmen o se comporten.

[E]l aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur (KLIA) es moderno y grande pero con dificultades en la señalización, nos cuesta unos minutos encontrar nuestro camino, primero hacia la cinta transportadora que nos dará nuestra valija y luego hacia el otro aeropuerto en donde nos encaminaremos hacia tierras tailandesas. Finalmente tomamos un trencito rápido y bien equipado que nos transporta hacia la otra parte de la terminal en donde recuperamos nuestro equipaje, hacemos los trámites de ingreso al país (tardamos solo unos minutos)  cambiamos algo de dinero malayo y salimos.

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Buenos Aires – Kuala Lumpur

Malasyan Airlines

U$1800

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[box] Argentina

Aeropuerto Internacional de Ezeiza

– 1 hs de viaje aprox en auto desde Capital Federal

– Precio taxi/remis: $150 pesos argentinos

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[box] Continuá leyendo la siguiente aventura en Tailandia: Un par de horas en Kuala Lumpur y seguimos camino hacia el Paraíso de Phuket [/box]

 

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