[P]ara alcanzar el vuelo que nos llevará a Phuket tenemos que dirigirnos al segundo aeropuerto que posee Kuala Lumpur, el LCC. Estamos seguros que tenemos el tiempo suficiente para hacer el trayecto con cierta comodidad, pero igualmente queremos llegar lo mas rápido posible, ya que sabemos que muchas veces pueden surgir inconvenientes que te terminan retrasando.

Diciembre 2011

[B]reve relato de como llegar rápidamente a las playas del sur de Tailandia viajando desde Kuala Lumpur, capital de Malasia.

[P]ara alcanzar el vuelo que nos llevará a Phuket tenemos que dirigirnos al segundo aeropuerto que posee Kuala Lumpur, el LCC.  Estamos seguros que tenemos el tiempo suficiente para hacer el trayecto con cierta comodidad, pero igualmente queremos llegar lo mas rápido posible, ya que sabemos que muchas veces pueden surgir inconvenientes que te terminan retrasando.

[A]ntes de salir cambiamos algo de dinero en uno de los tres bancos que se ubican en el hall del aeropuerto,  siempre es preferible manejarse con dinero local en los diferentes lugares a donde uno viaja. No solo porque a veces puede haber pequeñas estafas con respecto al cambio, sino porque en determinados lugares únicamente aceptan su propia moneda. Ya que nuestra primera estadía en Malasia es corta, un par de horas hasta nuestra partida, cambiamos solo veinte dólares.  El cambio aproximadamente es de 1 dólar igual a 3 RM, digo aproximadamente porque dependiendo del lugar donde se cambie, esto varía. En los aeropuertos, el cambio siempre es menos redituable que en otros lugares, pero se gana en tranquilidad, ya que uno no se encontrará con billetes falsos o el cobro de impuestos sorpresivos y muchas veces inexistentes a la hora de recibir el dinero. La moneda en Malasia recibe varios nombres, uno puede ver carteles que dicen RM, MYR o Ringgit, las tres formas hacen alusión a lo mismo, al dólar malayo y que todo el mundo directamente, lo llama Ringgit, que en el idioma local quiere decir dentado en alusión a las antiguas monedas que se utilizaban en esta zona en tiempos en que fuera colonia del imperio portugués.

[A] la salida del hall central, pero dentro del aeropuerto, rápidamente encontramos la parada de bus en donde una moderna unidad espera con las puertas abiertas, el motor en marcha y en completa soledad. Ni el chofer se encuentra en el lugar. Subimos y nos sentamos, el aire acondicionado está encendido y la frescura del interior contrasta con el calor del exterior. En unos minutos el bus se va llenando y cinco minutos mas tarde el conductor se sienta al volante y sin decir una palabra arranca. Como vemos que los pasajeros se van acercando y de a uno van pagando su pasaje, nosotros hacemos lo mismo, el boleto cuesta 2 Ringgits con cincuenta centavos, cada uno.  En quince minutos estamos descendiendo en el LCC. A pesar de nuestra ansiedad por empezar a conocer por lo menos de a retazos, este nuevo destino, no es mucho lo que podemos ver a través de la ventanilla, tan solo una ruta bien mantenida, con palmeras a los costados y bastante tráfico.

[E]l aeropuerto LCC, es mucho mas pequeño y menos pretencioso que el KLIA y esta dominado casi en su totalidad por Air Asia con vuelos a decenas de destinos del sudeste asiático y varias ciudades de Australia.

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[E] hall central es un espacio muy grande y cuadrado que tiene una enorme cantidad de ventanillas y en donde miles de personas trajinan con sus valijas y bolsos. La mayoría tiene los ojos rasgados que delata su origen oriental, también es grande la cantidad de  hombres y mujeres de la India, los primeros con sus camisas de mangas cortas y sus pantalones de vestir y las mujeres por su parte con sus coloridos saris y el punto rojo, casi púrpura (el ojo de Shiva) en medio de sus ojos oscuros; también es grande la cantidad de musulmanes de espesos bigotes y tez oscura y sus esposas vestidas con sus túnicas coloridas y que cubren hasta sus pies. Son muy pocos los europeos que pasean por esta zona y muchos menos los de origen latino. Como las colas en las ventanillas son largas y también existe la posibilidad de hacer el check in en unas máquinas instaladas en medio del hall, lo hacemos allí y en unos minutos tenemos nuestros pasajes. Como todavía falta un rato para despachar nuestro equipaje lo montamos en un carrito y nos dirigimos hasta el playón de entrada en donde se ubican los lugares para comer o tomar algo. Hay un local de Mc Donalds otro de Dunkin Donuts, algunos de cocina local y un par de cafeterías con el infaltable Starbucks. Como todos están repletos, elegimos el único que tiene una mesa libre. A esta altura del día y con veinticinco horas de viaje a nuestras espaldas, priorizamos comodidad a gustos culinarios. Como todos los platos son en base a pollo y la gran mayoría pollo frito, elegimos dos combos con sandwich de pollo y papas fritas.  Estamos agotados, pero la perspectiva de que en unas pocas horas llegaremos a Phuket, nos mantiene despiertos. Como el local tiene wifi gratis, aprovechamos para llamar por Skype a las familias para informarles en qué parte del mundo andamos.

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[E]l tiempo transcurre lentamente y mucho más cuando nos enteramos que nuestro vuelo está atrasado. En viajes de trabajo y placer hemos recorrido muchos aeropuertos en todo el mundo, pero igualmente no deja de asombrarnos la enorme cantidad de gente que espera en cada una de las puertas la salida de su vuelo. Muchos duermen, otros leen, varios hacen cola alrededor de una columna llena de enchufes en donde se pueden cargar sin costo las computadoras portátiles o los celulares. Pero la gran mayoría solo espera, en silencio o a pura charla con los familiares y amigos que han ido a despedirlos.

[singlepic id=503 w=650 h=400 float=center]Sala de espera del aeropuerto LCC de Kuala Lumpur.

[F]inalmente el avión despega con una hora de retraso. El vuelo es tranquilo, corto, después de tanto viaje, esto nos parece un juego de niños. El precio de los pasajes por Air Asia fue de U$95 cada uno.

Tras una hora y veinte minutos de vuelo llegamos a la isla de Phuket. El día está soleado y a pesar del cansancio estamos con ganas de llegar y pegarnos un chapuzón en el mar turquesa y luego tirarnos a descansar en la playa. Solo sueños, ya que en este primer día nada de eso vamos a poder hacer.

Una vez realizados los trámites de entrada (los argentinos no necesitan Visa para visitar Tailandia) recuperar nuestra valija y cambiar dólares por bath tailandeses, nos dirigimos hacia la salida. El cambio está U$1 = 30 bath.

[A] poco de abandonar la zona de embarque, aparecen raudamente los vendedores de servicio de taxis y buses. Dudamos, es mucha la gente y el griterío y la decisión tiene que ser rápida.  Además dependiendo de cada país la tarifa no es fija, se negocia con cada uno de los choferes del medio de transporte elegido. Finalmente elegimos un bus que pagamos 180 bath por persona, unos 6 dólares.  Saliendo del aeropuerto se pueden conseguir buses más baratos, pero no damos con nuestra alma y el tobillo de Caro está cada vez peor. A esta altura y luego de tres vuelos, que entre viajes y esperas suman mas de treinta horas, a lo que hay que sumarle las diez horas de diferencia horaria entre Buenos Aires y ésta parte del mundo, nuestro aspecto es deplorable.

Una buena opción para tener en cuenta es tomarse un taxi que si bien sale el doble que el bus, se puede compartir y así se equipara el costo y se ahorra mucho tiempo.

[N]os acomodamos en el bus y esperamos un rato que nos parece eterno, mientras el chofer charla con otros al costado del micro. Faltan ocupar solo dos asientos, pero nos vamos dando cuenta que el conductor no va  a arrancar hasta que el micro no esté completo.  Nuestro fastidio va en alza, mientras miramos para todos lados y deseamos que lleguen dos turistas mas a ocupar estos asientos así podemos seguir nuestro camino. El resto de los pasajeros espera tranquilamente, cosa que nos hace pensar que los argentinos somos demasiado protestones o el resto del mundo es extremadamente paciente. Cuarenta minutos después, el mismo tiempo que hubiéramos tardado en llegar a destino, y con mi enojo en un punto alto, bastante alto, el chofer resignado y con el tiempo a sus pies, se digna a arrancar. Salimos y empezamos a adentrarnos en la isla, aquí también como en Malasia se maneja con el volante a la derecha, legado de las dominaciones inglesas.

[L]a playa más grande y conocida de Phuket es Patong Beach, pero nosotros decidimos por ser el primer día alojarnos en una mas pequeña llamada Kata Beach, al sur de la isla. Ahora sí el chofer se apura y maneja a toda velocidad esquivando autos y motos, a una velocidad que por momentos es mejor no mirar por la ventanilla. Cuando pasamos por Patong Beach para dejar a parte de los que viajan con nosotros, nos adentramos en una ciudad grande, enmarañada, llena de gente, cientos de niños con uniformes escolares, con hoteles de varios pisos, bares y millones de cables cruzando el cielo. El conductor nos pregunta varias veces por nuestro hotel, le es difícil entender que viajamos sin reserva de hotel en casi todos nuestros viajes, que eso forma parte de nuestra filosofía viajera.

[S]iguiendo la línea costera con el mar que se ve por momentos y por otros desaparece, pasamos por Karon Beach y finalmente nos bajamos en el centro de Kata Beach, mucho más tranquilo, con menos tráfico, pero con el mar bloqueado a nuestra vista por una saliente que lo aleja de la calle principal.  Ya son pasadas las cinco de la tarde, todavía el cielo está celeste, pero en poco tiempo comenzará a caer la tarde. Recorro hoteles mientras Caro, sin poder caminar, me esperaba al cuidado de todo el equipaje. Nos corre la hora, el cansancio y el hambre. Nos sorprenden los precios de los hoteles, muy superiores a los que estábamos manejando en nuestro presupuesto. Finalmente nos decidimos por el Kata Garden Resort, el mejor de todo nuestro viaje y el mas caro lejos, casi 80 dólares por la habitación doble. El hotel tiene pequeñas cabañas de madera que se van distribuyendo entre la vegetación subiendo la colina entre palmeras por una amplia escalera de madera. Tiene aire acondicionado, una buena piscina con cascada y bar restaurant en la entrada.

Phuket, Tailandia. Kata Garden Resort en Kata Beach

Phuket, Tailandia. Kata Garden Resort en Kata Beach

[singlepic id=507 w=650 h=400 float=center]Kata Garden Resort – Phuket

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[singlepic id=509 w=350 h=500 float=left] [C]omo son las seis y media de la tarde, decidimos dormir una siestita de dos horas y bajar a cenar, pero sin darnos cuenta la siesta se convierte en una dormida completa.  Cuando nos despertamos son pasadas las cinco de la mañana, falta poco para que amanezca. El jet lag empieza a hacer estragos. ¡No lo podemos creer!

[box] Malasia:

Aeropuerto Internacional: KLIA

Aeropuerto Air Asia: LCC

Cambio U$1 = 3 RM[/box]

[box] Tailandia, Phuket:

Aeropuerto Internacional de Phuket

Cambio U$1=30 Bath[/box]

[box] Si te perdiste la anterior aventura: Tailandia siempre estuvo cerca…La verdad que no tanto[/box]

[box] Continuá leyendo la siguiente aventura en Tailandia: ¡A explorar se ha dicho! Phuket: Kata y Patong Beach [/box]

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