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Europa República de Eslovaquia

Bratislava: Cerveza y lechón mala combinación

Partimos de Praga un soleado sábado a la mañana. Nuestro próximo destino iba a ser Budapest, pero improvisamos y decidimos pasar primero un día en Bratislava, la capital de la República de Eslovaquia. La ciudad nos queda en camino, se ubica a cuatro horas de bus de Praga y a poco mas de dos horas de la capital de Hungría. Además, una chica eslovaca que conocimos en Barcelona nos dijo que si andábamos cerca no nos perdiéramos su ciudad y eso nos sumó mas ganas de visitarla. Igualmente nos intrigaba visitar ese pequeño país que durante siglos vivió tironeado por potencias más poderosas. En el siglo XX fue parte de la antigua Checoslovaquia que tras la caída de la Unión Soviética y del muro de Berlín se terminaría separando y convirtiéndose en las actuales República Checa y y República de Eslovaquia. Más atrás en el tiempo en la Segunda Guerra Mundial fue un país satélite de los nazis y sus aliados del Eje y antes en la Primera Guerra Mundial, parte del Imperio Austrohúngaro. Si seguimos desandando el camino de la historia también fue parte del Imperio de los Habsburgo y hasta fue asediada por los turcos otomanos que avanzaban sin parar por Europa.

Llegando al centro histórico de Bratislava

Al llegar bajamos del bus en la estación y caminamos unas diez cuadras en dirección a nuestro hotel. Pasamos por un bonito parque en donde algunas parejas están de pic nic y vemos a lo lejos en las alturas el famoso castillo de la ciudad. Dejamos nuestras mochilas en el Film hotel, parece bueno, pero la habitación que nos dan es bastante mala, es una especie de altillo en el tercer piso, caluroso y con mala señal de wifi. Los precios de los hoteles siguen siendo europeos. Caminamos hacia el Centro histórico por una avenida en donde pasa el tranvía, hace calor y hay poca gente en la calle.

Torre del reloj

El centro tiene antiguas callecitas que dan a pequeñas plazas con restaurantes y bares y de una de ellas salimos a la Torre del Reloj, punto neurálgico del centro en donde también hay más restaurantes y sus calles son peatonales.

Seguimos andando, pero cuando el calor y la hora ordenan que nos detengamos a almorzar, nos sentamos a la sombra en una calle peatonal, en donde igualmente pasan peligrosamente cerca unos trencitos turísticos. Ya que nos vamos a quedar un solo día en el país decidimos probar la comida eslovaca, descartando los locales de comida italiana, mexicana y las hamburgueserías, los conocidos de siempre que se los puede encontrar en prácticamente todo el mundo. Todo el menú local es en base a cerdo, pata de cerdo al horno, costillas de cerdo a las brasas, churrascos de cerdo con salsa agridulce, lomos de cerdo a la mostaza, pezuñas de cerdo con papas fritas, etc. En fin, como dice el juego de naipes, chancho va.

Centro de Bratislava, República de Eslovaquia

La cuestión es que la comida tarda y la temperatura sube y nosotros que tomamos una cerveza helada tras otra. Cuando llegan nuestros platos comemos rápido y con hambre y siempre con un reparador chorro de cerveza entre bocado y bocado. Que gran error, el cerdo y la cerveza, la cerveza y el cerdo y el calor, cuánto calor. En Alemania, República Checa o aquí mismo todo el mundo hace esta combinación regularmente, están acostumbrados, pero nosotros quedamos knockout, totalmente fuera de combate. Si hubiésemos tenido más días para visitar la ciudad nos hubiésemos ido a dormir al hotel, pero sin otra opción, seguimos paseando, explorando.Pero como zombis escapados de la serie Walking dead, arrastrando los pies y buscando sales estomacales en vez de cerebros o carne humana.  Pasamos por una pista urbana en donde se da una competencia de bici cross y luego nos vamos hasta el mercado al aire libre ubicado en un boulevard, con locales de todo tipo y un escenario en donde niños bailan danzas tradicionales.

Paramos a tomar un poco de aire y en una fuente rectangular que se ubica en medio Caro aprovecha para echarse una siestita.

De allí andamos hasta el río Danubio, no luce tan azul como enuncia la película y nos sentamos en uno de sus bancos a esperar que el aire fresco nos alivie un poco la pesadez, mientras que en la orilla se sitúan dos grandes barcos-hoteles que molestan un poco la visión.

Caro e inspector alcantarillas

A la vuelta pasamos por alguna de las estatuas que aparecen por cualquier lugar de la ciudad, como la del inspector de alcantarillas o la del bello Ignaz, que saluda levantando su sombrero de copa. Luego vamos al hotel, al horno que es nuestro cuarto, el aire acondiciona tira espasmódicos vientitos y no tenemos fuerzas ni para ir a quejarnos. Nos despertamos cuando ya es de noche, estamos recuperados, pero solo un poco.

 

Salimos a la noche que sigue calurosa y encapotada, en lo alto de la colina a unos 85 metros sobre el Danubio, vemos el castillo que entre construcciones, destrucciones y cambios de estilo lleva mas de 600 años vigilando desde allí arriba. Todo iluminado le regala un aspecto mágico a las también iluminadas calles del centro.

Centro de Bratislava

Como es sábado hay mucha actividad, grupos de amigos, turistas, bares con bandas en vivo y grandes televisores donde están pasando el partido de Brasil con Italia por la Copa de las Confederaciones. Nos sentamos en un bar a tomar algo, de comer ni hablar, en la mesa de al lado un inglés pelilargo y con un tatuaje del Liverpool en su brazo, tararea las canciones que una banda toca en el interior.

 

Pasada la medianoche debajo de la llovizna, volvemos lentamente para el hotel, está en silencio. La escalera de madera cruje cuando subimos, como nuestros estómagos cuando pensamos en la comida del mediodía. Antes de dormir escribimos con letras grandes y rojas en nuestro diario de viaje: “Si comió lechón no beba cerveza”/ “Si bebió cerveza no coma lechón”.

 

 

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4 Comentarios

  • muy bien chicos, hoy he aprendido algo de geografía, las fotos magníficas, ahhh cuidado caro donde dormís sietita, mirá si soñabas que manejabas y te tocaba doblar a la derecha ¿eh? terminabas en el río¿?. hoy 4 de enero 14 ¿por donde andan?. Cuidensen mucho, no cerve y chonle. Feliz 2014. Roly

    • Gracias Roly!! te olvidaste del Abrazo de oso!!! Hoy 4 de enero estamos en el calor de Buenos Aires, pero planeando China para abril!! Feliz Año y gracias por estar siempre!

  • Hola desde Bratislava! 🙂

    Me gustó ese lema «si come lechón no beba cerveza»!

    Pues no sé, no bebo cerveza y no como lechón! jajaja …Vivo aqui ya 20 aňos casi y he visto la evolución de esta ciudad a lo que es ahora, desde lo terrorifico que quedó todo despues de caer el comunismo y separarse Eslovaquia de los Checos, hasta la «ciudad inteligente» en que se está convirtiendo ahora con el avance tecnológico que tenemos y la bonanza económica que reina aqui, ya que es el pais de más desarrollo y mayor crecimiento (+4% anual desde 2016 -Francia o Alemania crecen solo el 1,2% anual-) en toda la Unión Europea de la que es parte. Yo en verdad soy primera generación de Checoslovacos emigrados a Argentina en los aňos ´30 antes que sucediera aqui la gran emigración por causas de crisis economicas y de la II Guerra mundial. Lo que me llama poderosamente la atención es el humor en que cuentan sus peripecias por esta ciudad Liliputiense y les hé tomado prestada una foto del Castillo de noche, aunque desde mi ventanal del otro lado del Danubio lo veo a cada instante, cuando está nevado o cuando nos fritamos en verano 🙂 «Lo del color del Danubio, si es azul, solamente hay que saber mirarlo 🙂 y conocer más historia. El Castillo es hermoso pero hay muchisimos más bellos a unos pocos kilometros de aqui dentro del pais que es chiquito tambien, pero fascinante. La próxima vez me avisan y les muestro más y vamos a ver castillos emblematicos del medioevo. A la nota le faltaron datos muy importantes sobre la importancia de esta ciudad en la historia imperial que tiene, hubiera sido bueno mencionar los roles historicos que tuvo la ciudad con, por ejemplo, las «Coronaciones de Reyes y Reinas» que se hicieron aqui o la «premier mundial» de Mozart en 1762. Ese es el otro cuento encantado de «la ciudad que es un cuento» y que les ha faltado vivenciar sin indigestión 🙂 . Pero los felicito por lo que me han hecho reir. A decir verdad soy tambien periodista y tengo empresa de viajes aqui 🙂 Por el momento los saludo y deseo el máximo de los éxitos en esta gran tarea que hacen, mostrar sus experiencias a los futuros viajeros y deleitar a todos con el estilo de redacción! Felicidades!!! Jurik (se lee iurik) 😉