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Diciembre 2011

Aguas claras, snorkel entre corales, paisajes asombrosos y  visita al que fuera el paraíso perdido de una película de Hollywood

Monkey Island, Tailandia: Pies Viajeros

[S]uena el despertador 8:15  y arriba! Noctámbulos empedernidos, con tantos madrugones no hay cuerpo que alcance. Media hora después, como nos habían prometido y demostrando que esto de la puntualidad tailandesa es cosa seria, nos pasa a buscar una camioneta de la agencia de turismo que contratamos el día anterior.Su nombre es Starlight travel & tours y la excursión es a Phi Phi Islands (Phi Phi Don y Phi Phi Leh) que incluye las visitas a Maya Bay, Bamboo Island, Viking Cave y The Monkey Bay, todo en Speed boat y con almuerzo incluido. Lo mejor que conseguimos en relación precio-calidad fue de 1000 baths (30usd) por cabeza.

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[L]a camioneta nos traslada por unas pocas cuadras ya que los Speed Boat salen desde la playa misma, a metros del centro. Caminamos por la arena fresca junto a una legión de turistas mientras varias lanchas modernas y con poderosos motores fuera de borda reciben a sus ocupantes que se adentran unos pasos en el mar. Nuestro grupo está compuesto por unos veinte pasajeros, entre ellos una ruidosa familia china, otra francesa, una pareja de Finlandia y un matrimonio de la India. Siempre nos parece maravilloso escuchar esa mezcla de acentos, esa mixtura de tonalidades en el hablar y de gestos corporales tan diferentes y mientras surcamos el mar de Andamán,  jugamos a reconocer la nacionalidad, la zona, la ciudad o el pueblo de los que viajan con nosotros.

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Bamboo Island

[singlepic id=474 w=300 h=500 float=left] [L]legamos a nuestra primera parada, Bamboo Island, con el cielo color plomo cayendo sobre nosotros. Nos dan tan solo media hora para recorrerla y justamente lo apretado del itinerario que programan las agencias de turismo hace que dentro de los posible,  viajemos sin un tour predeterminado. La pregunta que nos hacemos es: ¿Si las agencias dispusieran menos lugares para visitar y más tiempo para recorrerlos los turistas las contratarían? Es verdad y hasta es entendible que exista una gran mayoría de turistas con una obsesión muy particular por acumular lugares de visita, en vez de conocer y disfrutar de ellos. Pero eso no es lo mejor  ni lo mas recomendable. Cada vez que leemos los avisos de las agencias en donde te invitan a conocer 14 ciudades en 14 días, no podemos menos que sonreír incrédulos, ya que como dice el dicho, “el que mucho abarca poco aprieta”. Mientras continuamos con nuestras elucubraciones filosóficas,  caminamos por la playa que es larga y de arena clara, en la orilla los pescadores han dejado aparcadas sus barcazas de madera que se bambolean con la olas. Para ingresar al interior de la isla protegida por frondosa y espesa vegetación y unos riscos enormes, hay que pagar entrada, dado que nos quedan solo unos minutos antes de partir preferimos no hacerlo. De allí salimos hacia The Lagoon, según nos contaron, una laguna interior extraordinaria, escondida entre peñascos que emergen del agua. Avanzamos hasta sus proximidades pero no ingresamos por el estrecho sendero que se abre en la piedra ya que el guía nos anuncia que la marea está demasiado alta. De allí partimos hacia Viking Cave un boquete en la roca, con la forma de la boca de una bruja desdentada, que fuera hogar de gitanos que vivían por esta zona. En este caso, el Speed boat solo se acercó hasta el lugar para que saquemos fotos, pero nos anuncian que no está permitido desembarcar. A esta altura sentimos gran malestar porque el recorrido no se está dando como lo habíamos soñado.

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Snorkel y caminata en Maya Bay, La Playa de Leo Di Caprio

[C]ontinuamos viaje y el sol por fin se hace presente, junto con una brisita con olor a sal y a vegetación salvaje. El Speed boat se dirige a Phi Phi Leh la mas pequeña de las dos islas y que se encuentra deshabitada. A gran velocidad ingresa por una compuerta natural entre dos macizas cadenas rocosas, para luego detenerse y tirar el ancla. A unos cien metros podemos ver Maya Bay el mítico paraíso escondido de la película “La playa”, protagonizada por Leo Di Caprio y Tilda Swinton quién años después ganaría el Oscar por su papel en el film de abogados Michael Clayton. En la película la isla era un edén, un lugar secreto que muchos dudaban que existiera realmente. Allí un puñado de idealistas habían formado una nueva sociedad en el lugar más bello que la naturaleza podía obsequiarles.  La cuestión es que seres humanos al fin, a pesar de la belleza del lugar y de la vida relajada que llevan, todo comienza a complicarse y por supuesto termina bastante mal. La Maya Bay real sigue siendo un maravilloso paraíso pero para nada escondido, es uno de los lugares mas visitados de todo Tailandia y de hecho es tanta la gente que vemos desde donde estamos que prácticamente no observamos un solo metro cuadrado de arena sin ocupar.

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[E]n donde nos detuvimos es el lugar elegido para hacer snorkel. Así que tomamos nuestro equipo, la cámara filmadora a prueba de agua y de cabeza al mar. Nadamos entre corales esponjosos y dorados y peces de colores que desfilan en cardumen junto a nosotros en un espectáculo extraordinario. La claridad del día sumado a la transparencia del agua hacen que nuestra visión sea perfecta. Como mi estado físico dista de ser el mejor y la utilización del snorkel exige una buena y acompasada respiración, además del esfuerzo físico que exige nadar en aguas abiertas, minutos después inicio mi lento regreso hacia las inmediaciones del Speed boat, Caro nada un rato más, investigando y filmando las maravillas de ese mundo que se despliega ante nosotros.

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[singlepic id=485 w=300 h=500 float=left]  [M]inutos después con todos los pasajeros abordo nos acercamos lentamente a la playa y el chofer con gran maestría ubica de manera sorprendente nuestro Speed boat entre dos lanchas que estaban casi pegadas. Nos sentamos en la arena justo enfrente de ese hueco de enormes proporciones que funciona como puerta de entrada al paraíso. La cantidad de gente es formidable, se pueden escuchar cien idiomas diferentes haciendo solo una caminata de unos cuantos metros. Y aquí surge otra mas de nuestras contradicciones, por un lado nos gustaría que la playa mantuviera su espíritu de paraíso escondido, pero si fuera así quizás nosotros tampoco podríamos visitarla. Además cuando algo se vuelve demasiado exclusivo, lo que manda allí es el poder del dinero o sea el poder de unos pocos.

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[N]os metemos en el mar con el agua turquesa y planchada que parece una verdadera piscina gigante. Junto a nosotros una familia de japoneses se entretiene con un muñeco inflable con forma de delfín, el más divertido de todos es el padre de grandes proporciones, que se sube y chapotea y se cae mientras los hijos lo miran con cara de vergüenza.

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[L]a segunda parte de la aventura continúa en la isla que todos soñamos con conocer alguna vez: Las Islas Phi Phi.

¿Querés saber cómo continúa? Segunda parte de la nota: Phi Phi Don, aquí el paraíso

 

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