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El 26 de abril de 1986 explotó el reactor 4 de la central nuclear de Chernobyl con una potencia devastadora, 500 veces mayor que la bomba atómica arrojada por Estados Unidos sobre Hiroshima. La nube radiactiva se inició en Ucrania y comenzó a expandirse por Europa y América del norte. El mundo entero entró en pánico. ¿Nos acompañan en esta visita a Chernobyl en español?

33 años después del accidente que generó cientos de miles de muertes y todavía hoy mantiene altos niveles de contaminación en toda la región, arribamos a Kiev, la capital del país. Ha pasado mucho tiempo desde aquel abril del 86´, Ucrania formaba parte de la Unión Soviética gobernada por Mijail Gorbachov y su programa nuclear tenía la máxima prioridad en medio de la guerra Fría con Estados Unidos. El accidente provocó un golpe devastador y sumado a los problemas internos y a la crisis económica, cinco años después, el imperio soviético dejaría de existir. ¿Nos acompañan a realizar un viaje por Chernobyl en español?

Mientras recorremos las calles con mucha vida de Kiev, entre plazas, monumentos y miradores al río Dniéper, la visita a Chernobyl se vuelve parte recurrente de nuestras conversaciones y nos hace pasar por un abanico de sentimientos: nervios, curiosidad, adrenalina, ansiedad; la posibilidad de conocer un lugar en donde ocurrieron hechos importantes en la historia de la humanidad, trágicos en este caso, nos hace querer ser parte, aunque en el fondo el temor nos acompañe.

Y llegó el día

Como se trata de una zona militarizada en donde hay que estar registrados y hasta presentar el pasaporte, no se puede hacer la visita por libre. Nosotros la realizamos con Chernobyl Tours en Español, única agencia certificada en América Latina y España, que tiene muy buen servicio y además atención y guías en español e inglés. Una semana antes de viajar, como mínimo, la empresa debe tener los datos de tu pasaporte para poder gestionar el ingreso.

Mapa Chernobyl - Pripiat
Mapa Chernobyl – Pripiat

En la camioneta somos unos 15 viajeros que partimos desde una Kiev soleada, camino al norte, son dos horas de viaje hasta Chernobyl que se ubica muy cerca de la frontera con Bielorrusia. El predio consta de dos anillos de exclusión el primero de unos 30 kilómetros y el segundo de unos 10; con retenes militares en ambos.

En el primer punto de control presentamos los pasaportes y recibimos instrucciones de seguridad. En todo momento llevamos nuestro contador geiger para medir la radiación en cada lugar. Si marca más de 0.30 empieza a sonar un pitido. En algunos lugares de nuestro recorrido pasará largamente los 12 puntos.

Contador Geiger
Contador Geiger, mide la radiación en microsievertos

Una de las claves de seguridad es el «tiempo de exposición» en cada lugar. Hay que ir siempre atentos al guía y no quedarse rezagados, ni más minutos de los recomendados. El guía nos explica que actualmente las personas que trabajan tanto en el radio de los 10 kms como de en el de los 30 kms tienen días y horarios rotativos para no pasar el límite de exposición y radiación.

La primera parada es junto al sarcófago, así le llaman al cobertor que tiene el reactor número 4 para evitar que siga contaminando. En realidad son dos, uno encima del otro, el último fue instalado en 2016 y costó 1700 millones de dólares. En la zona también se pueden ver los tres reactores que funcionaban en el momento de la explosión y otros dos que estaban en construcción; desde hace décadas abandonados a su suerte después del desastre nuclear.

Sarcófago del rector número 4 de la planta nuclear de Chernobyl, Ucrania
Sarcófago del reactor número 4 de la planta nuclear de Chernobyl, Ucrania

Camino a Pripyat a tan solo 3 kilómetros de los reactores, cruzamos el bosque Rojo, uno de los lugares más radiactivos de la tierra. Los pitidos de los geigers retumban en la camioneta. No es posible bajar y hay que mantener la ventanillas bajas. Por todos lados la vegetación avanza, libre de la mano del hombre que después de contaminarla se ha desentendido de dominarla, pero es una naturaleza con un tinte rojizo sumamente peligrosa.

Pripyat, Ucrania
La ciudad de Pripyat fue fundada en 1970 y era la más cercana al reactor

La madrugada de la explosión, la ciudad contaba con unos 30 mil habitantes que no se dieron cuenta de la magnitud de lo que había pasado. Las autoridades soviéticas querían mantener en el máximo secreto lo sucedido y tardaron 36 horas en evacuarla. En los días siguientes a la explosión fallecieron a causa directa de la explosión o por las tareas de descontaminación alrededor de 30 personas. En los meses y años siguientes miles de personas murieron a causa de enfermedades causadas por los altos niveles de radiación que se expandieron por media Europa.

Cartel de entrada a la ciudad de Pripyat, Ucrania
Cartel de entrada a la ciudad de Pripyat, Ucrania

Recorremos a pie el pueblo de Pripyat, mientras el guía nos va relatando la historia del lugar. Es realmente impresionante, una ciudad completa abandonada y tomada por la vegetación. Una ciudad fantasma que parece un set de una película de terror, pero que es extremadamente real.

Pripyat, tomada por la naturaleza, Ucrania
Pripyat, tomada por la naturaleza, Ucrania

Pripyat fue una ciudad nueva y próspera, fundada tan solo 16 años antes del accidente. El nivel de vida era alto y no sufría los periódicos desabastecimientos de otras regiones de la Unión Soviética. Recostada junto al río Dniéper, contaba con una Marina, barcos que en dos horas comunicaban con Kiev y el elegante boulevard Lenin. El primer acercamiento al interior de la ciudad es en un bar restaurante, saqueado, como toda la ciudad tras la explosión.

Bar restaurant abandonado y luego saqueado en Pripyat
Bar restaurant abandonado y luego saqueado en Pripyat
Máquinas expendedoras de agua, Pripyat, Ucrania
Máquinas expendedoras de agua, Pripyat, Ucrania

La plaza central está también tomada por la vegetación; se puede ver un edificio de oficinas donde funcionaba la sede del partido comunista, el estadio cubierto en donde se presentaban todo tipo de eventos y el hotel Polissya, el más importante de Pripyat; en el se alojaron los «liquidadores», bomberos y voluntarios civiles que ayudaron a «limpiar» la zona y quienes fueron los más expuertos a la radiación. El padre de nuestro guía fue uno de aquellos trabajadores, y por eso él decidió realizar este trabajo. Su padre todavía sigue con vida.

Sede del Partido Comunista en Pripyat, Ucrania
Sede del Partido Comunista en Pripyat, Ucrania
Estadio cubierto de Pripyat, Ucrania
Estadio cubierto de Pripyat, Ucrania
Cine de Pripyat, Ucrania
Cine de Pripyat, Ucrania. Es importante no tocar nada, ni apoyar cosas en el suelo.
Hay que tener además la mayor parte del cuerpo cubierta.

Encontraremos a lo largo de la ciudad un cine, un teatro, una cancha de futbol en donde solo se distinguen sus tribunas en el bosque; y un supermercado, con sus changuitos arrumbados.

Supermercado de Pripyat, Ucrania
Supermercado de Pripyat, Ucrania.
Todavía se ven parte de las góndolas, los carteles y algún changuito.
Estadio de fútbol de Pripyat, Ucrania
Estadio de fútbol de Pripyat, Ucrania
Noria del Parque de diversiones de Pripyat, Ucrania
Noria del Parque de diversiones de Pripyat, Ucrania

Al llegar al parque de diversiones que nunca llegó a inaugurarse el sentimiento de irrealidad se intensifica, cierto temor en el fondo del alma también. Nos tenemos que repetir varias veces que no es una ficción, es todo tan real que duele. La noria inmóvil, como un símbolo mudo del desastre y la pista de autos chocadores detenida en el tiempo.

Parque de diversiones de Pripyat, Ucrania
Parque de diversiones de Pripyat, Ucrania
Autitos chocadores del Parque de diversiones de Pripyat, Ucrania
Autitos chocadores del Parque de diversiones de Pripyat, Ucrania
Parque de diversiones nunca inaugurado

Por todos lados hay torres de departamentos que son solo carcasas, decenas de edificios sin vida. La nube fue extremadamente tóxica, pero no destruyó las edificaciones. El mayor riesgo actual es el de derrumbe por lo que no es posible entrar ni acceder a la mayoría de ellos. Pudimos ingresar a uno y llegar hasta la terraza, en los departamentos todavía se pueden ver muebles y antiguas pertenencias. Los pobladores que fueron evacuados pensaban que iban a volver a sus casas después de unos días, no estaban al tanto de la verdadera catástrofe.

Edificios con riesgo de derrumbe
Edificios con riesgo de derrumbe.
Interior de un edificio, Pripyat, Ucrania
Interior de un edificio, Pripyat, Ucrania

Ingresar a las salas del antiguo jardín de infantes es otra experiencia muy fuerte, tétricos muñecos, libros de dibujo, algún cochecito sin ruedas, vidrios rotos y habitaciones con filas de pequeñas camas marineras.

Jardin de infantes en Chernobyl, Ucrania
Jardin de infantes en Chernobyl, Ucrania
Libros de niños en jardín de infantes de Chernobyl, Ucrania
Libros de niños en jardín de infantes de Chernobyl, Ucrania
Muñeca en Jardín de infantes de Chernobyl, Ucrania
Muñeca en Jardín de infantes de Chernobyl, Ucrania
Antena militar antimisiles, Ucrania
Antena militar antimisiles, Ucrania

Si la visita a Pripyat deja marcas inolvidables, la siguiente parada en el antiguo y abandonado complejo militar de la Unión Soviética es también un lugar muy interesante. Fue una base militar ultrasecreta mientras estuvo en funcionamiento, tanto así que no aparecía en los mapas. Lo más impresionante que se puede ver es una antena gigante de más de 300 metros de largo y otro tanto de alto, conocida como la Antena del pájaro carpintero. Era un radar antimisiles que tenía la misión de detectar objetivos enemigos a miles de kilómetros.

El almuerzo es en el antiguo restaurante de los que trabajaban en la planta nuclear, que no parece haber cambiado nada desde los tiempos del comunismo. Para ingresar todos pasamos por un detector de radiación. La luz verde que abre la puerta de entrada y anuncia que no estamos contaminados funciona como una liberación. Menú único: sopa de verduras, ensalada, de principal plato de fideos con carne y frutas de postre.

Almuerzo en Chernobyl, Ucrania
Almuerzo en Chernobyl, Ucrania
Monumentos a bomberos y liquidadores de Chernobyl, Ucrania
Monumentos a bomberos y liquidadores de Chernobyl, Ucrania

Tras la comida, todavía falta una última visita, al pueblo de Chernobyl, a 18 kilómetros de los reactores. Este pueblo no está deshabitado, todavía viven unas mil personas, más algunos trabajadores eventuales. Todos conocen los peligros de la contaminación pero decidieron quedarse en su tierra. Chernobyl es prolijo y silencioso, cuenta con un memorial a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial y la estatua del Tercer ángel del Apocalipsis, el que habla sobre las aguas envenenadas; nada más que agregar.


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Seguridad, importante para tener en cuenta:

  • Las visitas a Chernobyl están permitidas por las autoridades ucranianas que aseguran que no hay riesgos para la salud en períodos cortos de tiempo.
  • Realizar la excursión con medias y zapatos o zapatillas cerradas, pantalones y camisas de mangas largas. Llevar agua potable.
  • Seguir las instrucciones de los guías, no tocar, ni comer o beber nada en el lugar.
  • Las rutas establecidas tienen un nivel de radiación controlado o se han realizado tareas de descontaminación. No apartarse de ellas.
  • Expertos aseguran que en una visita de 6 horas aproximadamente a Chernobyl la radiación no es mayor a un viaje en avión de unas 12 horas; tomarse radiografías; o estadías de algunos días en ciudades de alta contaminación como Beijing, Nueva York, San Pablo o Londres.

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