Salzburgo, la ciudad de Mozart
En Salzburgo se respira música y no podría ser de otra manera en la tierra en donde nació el gran Wolfgang Amadeus Mozart.
Y el artista es uno de los motivos por los que estamos acá. Llegamos para festejar el cumpleaños 90 de Mameia, la abuela de Caro en un roadtrip musical de Milán a Berlin, también nos acompañan Javier y Paula, los padres de Caro. Vamos tras el sonido de la música.
La ciudad se despliega entre los picos de los Alpes, está atravesada por el río Salzach y en las alturas aún se puede ver la fortaleza de Hohensalzburg. De igual modo se destacan las cúpulas de sus iglesias, las torres barrocas, sus plazas y peatonales comerciales. Su carácter monumental se cimentó por siglos en el comercio de la sal que proveían las minas subterráneas cercanas, que se pueden visitar y están abiertas al público. De hecho, el nombre Salzburgo significa, Ciudad de la sal.
Mozart Dinner Concert
En nuestro primer día no queremos perder ni un minuto y ya tenemos reservados nuestros tickets para el Mozart Dinner Concert que se llevará a cabo en un lugar muy especial, la sala barroca de St. Peter Stiftskulinarium. Para llegar, cruzamos su antiguo cementerio, que desde hace 1300 años custodia cuerpos e historias de toda la zona, incluso en sus catacumbas excavadas en el Monte Mönchsberg. Es aquí en donde está enterrada Nannerl Mozart, su hermana y también concertista. El resto de la familia, entre ellos su padre Leopold y su esposa Constanze descansan en el cementerio de la iglesia de San Sebastián, a unos quince minutos de caminata.
La velada alterna los pasos de una cena tradicional austríaca, con el canto y las melodías, mientras disfrutamos de Don Giovanni, Las bodas de Fígaro y Serenade entre otras obras.
Para cerrar la velada, un clásico: el Salzburg Nockerl, un postre que se prepara con claras de huevo batidas, azúcar, yemas y un toque de harina. Se presenta con forma de 3 picos, como los que rodean a la ciudad: Mönchsberg, Kapuzinerberg y Gaisberg.
Jardines y Palacio de Mirabell
Para el segundo día vamos a conocer los secretos de la ciudad con la guía Martina que además habla español. Nos encaminamos a uno de los lugares imperdibles, los jardines del palacio Mirabell.
Para los fanáticos de la película “La novicia rebelde” (“Sonrisas y lágrimas” se llamó en España) es un sitio realmente importante porque se filmaron varias escenas. Entre esculturas, fuentes de agua, estatuas, arreglos florales, el jardín de los Gnomos, el Laberinto y el teatro de Arbustos, recreamos sus mejores momentos que podemos seguir gracias al teléfono celular.
En una mañana de sol, podemos volver una y otra vez a ese film que relata la historia de una novicia y los niños de la familia Von Trapp que tiene a su cuidado, en la peligrosa Austria de la Segunda Guerra Mundial. Un film en donde la música tiene un papel preponderante, con canciones que todavía nos gusta cantar.
Subiendo la escalera de los Ángeles del palacio Mirabell, se llega a la Sala de Mármol, en donde hace casi tres siglos tocó Mozart en varias oportunidades. Desde hace años es uno de los salones de boda más requeridos de toda Austria. Su decoración barroca, blanca y dorada y su acústica impecable, nos hacen vivir una gran noche, escuchando música clásica.
DomQuartier
Al salir de los jardines nos dirigimos al Barrio Museístico – DomQuartier. Este museo a cielo abierto era en donde los príncipe-arzobispos tenían su centro de poder. Entre sus edificios más importantes están: la Residencia Antigua y la Catedral de Salzburgo, además del Monasterio de San Pedro que visitamos el primer día. Al ingresar a la plaza de la Residencia, hay un piano solitario, con un joven que hace que las notas musicales se expandan por todo el lugar. Es un piano libre para que todo el que quiera se puede sentar a tocar y la música fluya. A unos metros aparece otra plaza, dedicada a Mozart. Su estatua la preside en el centro y a su alrededor se ubica el museo de Salzburgo con una variedad de obras de arte.
Si seguimos derecho aparece la Kapitelplatz, justo debajo de la colina del castillo, en donde se encuentra una de las obras más famosas del Walk of Modern Art. Son 13 obras de arte desperdigadas por toda la ciudad. En este caso la Sphaera del artista alemán Stephan Balkenhol. Sobre una esfera dorada de siete metros de altura hay un hombre de aspecto común. La obra invita a reflexionar sobre la relación entre el ser humano y el mundo que lo rodea. A su lado un ajedrez gigante, tiene a sus contendientes muy concentrados.
Cuando los días están soleados y calurosos el río Salzach otorga la cuota perfecta de frescor y descanso. Por sus aguas navegan veleros con turistas y en sus orillas hay pequeñas playas que todos disfrutan mientras toman sol. Al cruzar el marko-Feingold-Steg, puente repleto de candados que sellan el amor de las parejas, se destaca la figura blanca y maciza del hotel Sacher. Lujoso, distinguido como su hermano de Viena. Si el presupuesto no alcanza para alojarse, podemos sentarnos a tomar un café y degustar la famosa torta Sacher, la receta original indica chocolate por todos lados y una fina línea de mermelada de albaricoque.
Getreidegasse y Casa-Museo de Mozart
La calle Getreidegasse, es de las más movidas de la ciudad. Negocios, bares y restaurantes, pasajes y patios interiores, muchas de las edificaciones todavía mantienen los carteles de los antiguos gremios.
En el número 9 se acumula gente, no es para menos, es la casa en donde nació Wolfgang Amadeus Mozart el 27 de enero de 1756. La familia vivió aquí entre los años 1747 y 1773. Reconvertida en un museo posee objetos muy preciados como el violín de la infancia de Mozart, retratos, muebles y cartas de la familia. A 400 metros, en la plaza del Mercado, también se puede visitar la Mozart Wohnhaus, la residencia de la familia Mozart entre 1773 y 1787.
Fortaleza de Hohensalzburg
Ascender hasta la fortaleza de Hohensalzburg es otro de los imperdibles en una visita a Salzburgo. Para los amantes del ejercicio, se puede subir caminando, son entre 15 y 20 minutos. Lo más común es llegar hasta la cima en el FestungsBahn, el funicular en funcionamiento más antiguo de Austria. Es un viaje corto, de un par de minutos. El ticket está incluido en la Salzburg Card.
La construcción de esta fortaleza se inició en el año 1077 por orden del Arzobispo Gebhard. Y en siglos posteriores se fue ampliando y remodelando hasta llegar a ser uno de los castillos mejor conservados del centro de Europa. Es toda una experiencia visitar sus salas y salones, el teatro Mágico, sus museos, salir a sus patios y disfrutar de las vistas desde las alturas, entre campos sembrados con múltiples tonalidades y la ciudad de Salzburgo que se desliza plácidamente. Mientras el sol se va escondiendo lentamente, se puede disfrutar de unas cervezas, quesos y fiambres con el mejor de los paisajes.
Cuando descendemos del castillo ya es de noche, las farolas iluminan las plazas, los palacios y las iglesias, miles de puntitos de luz que se reflejan en el río. Heladerías, bares y restaurantes mantienen su numerosa clientela mientras, se escuchan los acordes de un músico a la gorra.
Salzburg Card
Para tu visita a la ciudad recomendamos comprar la Salzburg Card. Incluye entrada libre a todas las atracciones turísticas y museos; viajes gratuitos en transporte público, el funicular de la Fortaleza, el teleférico de la montaña “Untersberg”, el ascensor al monte “Mönchsberg” y el Tour I en barco por el río “Salzach”. Ademas ofrece descuentos en actos culturales y conciertos
La tarjeta está disponible para 24, 48 o 72 horas y da acceso rápido sin hacer fila en las taquillas.
Para comer
Restaurante Ritzer Wirt: comida tradicional austriaca en el centro de la ciudad antigua. Buenos platos y esmerada atención. Se destacan la trucha alpina con papines, las wiener schnitzel (milanesas) de cerdo o de ternera y las salchichas.
Furst Confiserie: en 1890 el confitero Paul Furst creó en Salzburgo uno de los bombones más famosos del mundo. Su clásica creación tiene un corazón de mazapán y pistacho, envuelto en turrón y bañado de chocolate negro. Riquisimo.
Agradecemos a la oficina de Turismo de Salzburgo por el apoyo en nuestro viaje.

