En barco de Tailandia a Laos: crucero por el río Mekong con Shompoo Cruise
Hacer un crucero por el río Mekong era un anhelo que teníamos desde hacía muchos años y gracias a la compañía Shompoo Cruise este 2025 lo pudimos llevar a cabo. El Mekong es un río mítico que atraviesa seis países de Asia: China, Myanmar, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. Nace en las alturas de la cordillera del Himalaya, para desembocar en el mar de China Meridional luego de atravesar casi 4500 kilómetros.
Nosotros estábamos recorriendo el norte de Tailandia y nuestro objetivo era llegar a la ciudad de Luang Prabang en Laos en donde el Mekong une sus aguas con el río Nam Khan. Entonces nuestro proyecto empezó a tomar forma, ya que justamente es la ruta náutica que realiza esta compañía de cruceros. Serían dos días de navegación con noche en el pueblo de Pak Beng en el interior de Laos.
Después de visitar Chiang Mai y Chiang Rai, arribamos al pueblo de Chiang Khong un día antes del comienzo de la travesía, para hacer base y cruzar la frontera tailandesa a la mañana siguiente. También pueden alojarse del otro lado, en Laos, en Houay Xay, si hacen el crucero de manera inversa de Laos a Tailandia. Los dos pueblos se miran de frente separados por el ancho brazo del Mekong y están unidos por el puente de la Amistad.
🏨 Nos alojamos en Namkhong Guesthouse and Resort, tiene habitaciones privadas y habitaciones compartidas y piscina para relajar ante el calor de la ciudad.
Primera jornada de navegación
A las siete y media, bien temprano, llegamos a la oficina de Migraciones para hacer la salida de Tailandia y el ingreso a Laos. Una empleada de Shompoo Cruise nos esperaba para chequear que todo saliera perfecto. Con la salida no hay ningún problema y para hacer el trámite del lado laosiano solo hay que llevar dos fotos carnet para la visa on arrival y pagar U$35 por persona y listo. Depende de la cantidad de gente que haya cada día, pero en general es un trámite de unos pocos minutos. Entonces solo nos quedaba cruzar el puente de La Amistad y subirnos a una camioneta que nos llevaría hasta el puerto para iniciar una nueva aventura.
Nuestro barco es de madera, construido a la manera tradicional, con todas las comodidades, en donde corre la brisa, con mesas, bancos y almohadones y cortinas color bordó. Vong, nuestro guía, nos recibe con todo su entusiasmo, lo mismo que el resto de la tripulación. Al mismo tiempo nos vamos conociendo con los demás pasajeros que serán nuestros compañeros de viaje por estos dos días.
Lentamente empezamos a remontar el río Mekong, vamos por el medio de la invisible línea que divide Tailandia de Laos. Una hora después ya estamos decididamente en territorio laosiano. Se ven tierras áridas, colinas moteadas de árboles y plantas, rocas que emergen desde las profundidades del agua. En las orillas hay buscadores de oro, personas cubiertas de pies a cabeza para protegerse del sol que remueven el agua en busca del valioso metal.
A las doce se anuncia el comienzo del almuerzo buffet. En una mesa se agrupan fuentes con pollo asado, Mok pa, el tradicional plato laosiano de pescado hecho al vapor y envuelto en hojas de plátano, un salteado de pollo y verduras agridulce y un toque picante, ensaladas varias y para el postre frutas como mango, sandía y bananas. El agua, el café y el té están incluidos y disponibles durante todo el viaje. En nuestro caso compramos unas cervezas y gaseosas para amenizar la velada.
El barco se desliza lentamente, en las orillas cada tanto se ven bueyes y búfalos de agua. El viento cálido y el movimiento acompasado invitan a leer o a dormir una siesta. Naturaleza en estado puro es lo que nos rodea.
Durante los dos días navegación estuvimos conectados con datos con la e-sim Asia Global de HolaFly. La teníamos ya intalada en Tailandia y no tuvimos que hacer nada para que funcione al cruzar a Laos. Recuerden que con nuestro código PERIODISTASVIAJEROS tiene un 5% de descuento en la compra de e-sim para todos los destinos.
A media tarde nos detenemos en una parada prevista. Es una visita a una aldea rural de la etnia khmu para conocer sus costumbres e historias. Subimos por una pendiente mientras nos sigue un grupo de niños que nadaban en el río y nos saludaban al llegar. Son un puñado de casas, una escuela, gallinas, cerdos, un cachorrito que juega con nuestros cordones de las zapatillas. El guía cuenta un poco de la historia del pueblo, mientras un grupo de hombres y mujeres se reúnen a un costado alrededor de una olla oscura que humea sobre el fuego. Son simpáticos, están acostumbrados a las visitas ya que la empresa destina un 5% de las ganancias para la aldea.
Al regresar al barco, emprendemos nuevamente el camino, ya nos fuimos conociendo con los otros viajeros y la charla se extiende hasta la llegada al pueblo de Pak Beng que se hace lugar entre las montañas. Para no llevar peso extra, todos dejamos las valijas en el barco y nos vamos a nuestros hoteles con una muda de ropa y el cepillo de dientes.
Pak Beng es un pueblo muy pequeño, unas cuantas posadas, tres o cuatro restaurantes, algunos negocios y unas vistas muy lindas del Mekong, todo entre las paredes pétreas.
El alojamiento no está incluido en el precio del barco, por lo que hay que realizar reserva previa por cuenta propia. Elegimos quedarnos a doscientos metros del muelle en Monsavanh Guesthouse, básico y barato. Pagamos U$15 para dormir. No se puede pagar online ni con tarjeta de crédito así que les recomendamos llevar plata justa o intentar cambiar algunos kips en la frontera. Para cenar nos decantamos por el restaurant Sabaidee: Lao Lap, salteado de pollo con brotes de soja, lemon grass, zahanorias, cebollas y menta; y Lao Curry de cerdo. Tengan en cuenta que todo cierra temprano y no hay demasiadas opciones.
Segunda jornada de navegación
Nos levantamos a las siete y cuarto y bajamos hasta el muelle donde esperan los barcos que lleguen los pasajeros, todos medio dormidos. El nuestro tiene todo listo y salimos puntualmente siete y cuarenta y cinco. La brisa matinal está un poco fresca, pero durará solo unos minutos, en cuanto salga el sol, el calor se hará presente. El paisaje es siempre natural, no se ven ciudades ni poblados. Cada tanto en las orillas pescadores, pastores y buscadores de oro.
Cerca de las doce se sirve nuevamente el almuerzo buffet. Hoy hay pinchos de carne picada bien especiada, curry de pollo con verduras, el arroz pegajoso que siempre está presente en el menú laosiano, ensaladas varias y frutas bien dulces que son características del sudeste asiático.
En esta jornada tenemos previstas dos paradas, la primera de ellas es en las cuevas de Pak Ou (Tham Ting). Son dos: una ubicada en la parte baja y otra en la alta, donde hay que subir unas cuantas escaleras. Estas cavernas sagradas tienen cientos de imágenes de Buda de todos los tamaños. El guía nos explica las siete posturas de Buda y cómo cada una representa un día de la semana con sus diferentes significados.
Después de unos minutos de navegación arribamos a la segunda parada del día. Es un pueblo en donde hacemos una degustación de whisky de arroz, con sus diferentes graduaciones y sabores según el arroz utilizado. Algunas de las botellas llevan un escorpión o una víbora dentro, me intriga qué efecto producirá o qué sabor le dará a la bebida. Luego recorremos sus calles de casas bajas, algunas de madera otras de ladrillos, un templo budista silencioso, una plaza, mujeres en sus antiguas máquinas de hilar, niños que salen de la escuela y familias que atienden sus locales de mercaderías. Está empezando a llover, así que regresamos al barco para la última parte de la travesía.
El ambiente con todos los pasajeros es de amistad, no importa que nos hayamos conocido hace solo un par de días. Greg, un típico suizo y su esposa, también suiza, pero con sangre napolitana por la madre y egipcia por el padre, forman una familia viajera con dos niños y una niña. Greg invita unas cervezas a todos, así que hasta la llegada a Luang Prabang todo son charlas, risas y brindis.
Arribamos al muelle antes de las cinco, en un paisaje único, de montañas teñidas de verde, casas de madera y cúpulas de monasterios budistas. Nos despedimos, nos sacamos fotos y prometemos vernos por Luang Prabang.
ePero no termina todo acá. El servicio de Shompoo cruise incluye combis que trasladan a cada pasajero a su hotel. Nosotros elegimos para nuestra segunda visita a la ciudad el Meunna Boutique Hotel, con piscina, habitaciones grandes, desayuno incluido, buen servicio y excelente precio. A menos de 10 minutos de caminata de la calle principal.

