Salimos temprano para las cuevas de Batu, temprano para nosotros, después de las diez de la mañana. Estamos con muchas expectativas, se trata de uno de los templos más importantes del hinduísmo fuera de India y además está íntegramente excavado en la montaña.

Tomamos el subte en la estación del barrio Chino y poco tiempo después llegamos hasta la KL Central station llena de gente y un poco confusa. Nos lleva un rato y unas cuantas vueltas encontrar las taquillas para la línea Roja que es la que arriba a la última estación del recorrido, que se llama precisamente Cuevas de Batu o Batu Caves.

Hanuman, dios mono en la entrada de las Batu Caves en Malasia

Treinta minutos después descendemos del tren y ni bien salir aparece la entrada al complejo, el calor es aplastante y el sol arde. Pasamos una reja, no se cobra entrada, y empezamos a reconocer el lugar. Es imponente, todos los años lo visitan millones de personas de todo el mundo, sobre todo durante el festival de Thaipusam que se celebra por tres días entre enero y febrero. Muchos de los peregrinos que asisten a la celebración lo hacen en estado de trance y llevan su cuerpo atravesado por agujas, anzuelos y ganchos. No es el caso de hoy, solo hay peregrinos, familias y algunos turistas.

Hanuman, dios mono en la entrada de las Batu Caves en Malasia

Hanuman, dios mono en la entrada de las Batu Caves en Malasia

Caminamos por la explanada, dejamos atrás la enorme figura de Hanuman, el dios mono y subimos una escalinata en donde nos encontramos con un templo finamente decorado en donde solo se permite ingresar sin zapatos, pasamos por un parque temático emplazado al pie de la colina, con una laguna con peces, ornamentación hindú, puentes de madera y monos que se balancean libres.

Jardines de las Batu Caves en Malasia

Batu Caves en Malasia

Batu Caves en Malasia

Entonces allí estamos, delante de la montaña cubierta de vegetación y con una escalera que se asciende hasta introducirse dentro de ella. En el frente se ubica la efigie del gran líder y protector del templo el dios Murugan. Es tan grande que cuesta sacarle una foto de cuerpo entero, es dorada, mide 43 metros de altura y se utilizaron para su construcción 250 toneladas de acero y 300 litros de pintura de oro.

Batu Caves en Malasia

Murugan, en la entrada a las Batu Caves en Malasia

Murugan, Muruga o Skanda, como lo conocen los diferentes inmigrantes que llegaron hace años de la India, es considerado el dios de la guerra que lucha contra los demonios en el hinduismo. Es hijo de Shiva y Parvati y hermano de Ganesha el dios con cabeza de elefante.

Entrada de las Batu Caves, Malasia

Detalle de la entrada a las Batu Caves, Malasia

Murugan en la entrada a las Batu Caves en Malasia

La imagen de Murugan tiene un sonrisa en sus labios y una vel en su mano derecha, una lanza poderosa y destructiva, que invita a subir el empinado y cansador trayecto que implica escalar uno por uno los 272 escalones que te llevan a la cima. Están numerados, así que para bien o para mal, se puede saber en tandas de cuántos uno puede ir escalando. Subimos de a poco, transpirando y es mucha la gente que sube junto a nosotros.

Escaleras a las Batu Caves con los inquilinos permanentes: los monos

A mitad de camino a nuestra izquierda se encuentra una reja abierta que indica que ingresando por allí se llega al territorio de los monos. Nos asomamos, hay cientos de ellos. Se mueven libres y con tranquilidad, saben que son reyes en ese lugar y que los humanos son invitados, molestos pero que pueden ser una buena fuente de alimentos y bebidas. Igualmente ellos no se quedan allí, salen, caminan sigilosos por encima de las barandas y en cuanto ven un objetivo, llámese comida, salen disparados con velocidad y precisión dispuestos a sacar de la mano cuanta comida u objeto brillante esté a su alcance. No son agresivos, pero muestran los dientes si se sienten amenazados.

Monos de las Batu Caves, Malasia

Monos de las Batu Caves, Malasia

Monos de las Batu Caves, Malasia

Continuamos subiendo, esquivamos un mono que come un coco en medio de la escalera y exhaustos llegamos a la entrada de la caverna, altísima, lejana. Allí todo está en penumbras, con una sombra refrescante. A pocos metros de la entrada un negocio vende todo tipo de souvenirs. Posters y muñecos sagrados para el hinduismo, objetos luminosos y esvásticas.  Al verlas nunca podemos evitar que nos corra algo frío por la espalda. Luego recordamos que la svástica es un signo milenario y está presente constantemente en la simbología hindú, es además un símbolo sagrado y de buen auspicio entre los hindúes. Depende hacia donde gira representa la evolución del universo encarnado por el dios de la creación Brahma o la involución del mismo en manos del dios destructor Shiva. La apropiación que hicieron Hitler y los nazis de este símbolo para demostrar la superioridad aria, hace que la mitad del planeta siga sintiendo enorme turbación al verlo.

Caverna, Batu Caves, Malasia

Caverna, Batu Caves, Malasia

Caverna, Batu Caves, Malasia

Descendemos al interior de la caverna, estamos en la nave central, parece una catedral excavada en la piedra. En tiempos de festividad en ese lugar pueden entrar miles de personas, pero ahora somos solo unos pocos. Andamos lentamente, respirando la tranquilidad y la magia que tienen los lugares sagrados de las diferentes religiones. El centro es un espacio abierto y vacío sin sillas ni nada y junto a las paredes se agrupan diferentes representaciones de dioses hindúes. Por supuesto el techo no es uniforme y además en algunos lugares la roca deja pasar tenues rayos de luz solar. Subimos otra escalera y pasamos a un recinto más pequeño, que tiene una fuente de agua para los peregrinos y otro templo con más representaciones.

Caverna, Batu Caves, Malasia

Templo de la Caverna, Batu Caves, Malasia

Batu Caves, Malasia

Cuando salimos del templo-caverna, el sol y el calor vuelven a golpearnos con fuerza. A mitad de camino nos adentramos en el reino de los monos.  En ese momento uno de ellos le arrebata una botella de agua a un turista y con naturalidad desenrosca la tapa y toma un largo sorbo. Es muy gracioso ver gestos tan humanos en los monos.

Batu Caves, Malasia

Caverna, Batu Caves, Malasia

Caverna, Batu Caves, Malasia

Torres Petronas de día, Kuala Lumpur, Malasia

Luego de un rato continuamos nuestro camino escaleras abajo. Cuando llegamos a la explanada que se encuentra sin árboles ni reparo, nuestro estado da pena.  A unos cuantos pasos vemos cuatro o cinco restaurantes ubicados uno al lado del otro, rápidamente desistimos porque son todos vegetarianos, queremos comer un pollito a la parrilla por lo menos. Así que compramos algo para tomar y vamos hacia el tren para volver al centro de Kuala Lumpur. Hacemos transbordo en el monoriel y nos vamos para la zona comercial de Vintang walk en donde almorzamos y aprovechamos para descansar un poco.

Kuala Lumpur, Malasia

Plaza de la Merdeka

Por la tarde visitamos la plaza de la Merdeka, la mezquita nacional Masjid Negara, llegamos hasta Little India, y luego pasamos por el Mercado Central donde las mujeres siguen ajetreadas con sus ventas diarias.

plaza de la Merdeka, la mezquita nacional Masjid Negara

Mercado, Kuala Lumpur, Malasia

Roti Canai en el mercado de Kuala Lumpur, Malasia

Por la noche volvemos a cenar en el Barrio Chino, entre los aromas, los colores y el bullicio. Sentados en pequeñas mesitas comemos pinchos, tomamos cerveza fría y charlamos sobre el regreso, nuestro regreso. Qué difícil que es la vuelta, sobre todo cuando sentís que te quedan tantas cosas por hacer, tantos lugares por visitar, tantas personas con quién hablar, tantas comidas que probar. Tanto de todo. Las ganas de volver a tu país y de abrazar a los seres queridos se entremezclan con la nostalgia por los días pasados al otro lado del mundo. Tenemos la certeza de que vamos a seguir viajando, de hecho ya estamos pensando en nuestros próximos destinos. No queremos soñar 350 días del año con 15 de vacaciones. Queremos algo diferente. Sabemos que no es fácil, que tenemos que replantearnos todo: estilo de vida, trabajo, expectativas, objetivos. Pero también estamos convencidos que poniendo el corazón los sueños pueden convertirse en realidad.

Chinatown de Kuala Lumpur, Malasia

Chinatown de Kuala Lumpur, Malasia

Chinatown de Kuala Lumpur, Malasia

Chinatown de Kuala Lumpur, Malasia

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